ALONE Y NICANOR PARRA

 

No tuvo Parra, en la pluma de Alone, la constancia, el entusiasmo, los panegíricos que despertó en el crítico la poesía de Neruda y Gabriela Mistral. Además de la distancia, estaba la amistad que aquel profesó a los dos vates. Parra y Alone no se conocieron. Sin embargo, el crítico literario aplaudió, como Neruda, el inicio del antipoeta. Incluso le dedicó dos crónicas literarias, si mal no recordamos. En la primera lo felicita, en la segunda, leyendo “Obra Gruesa”, pierde ostensiblemente el arrebato hacia su tarea. El conjunto ya no despierta tanta simpatía como el primer libro.

Es el drama, a veces, de las antologías.

Y después de esos primeros reconocimientos, el silencio.

Debe haber conspirado contra el mutismo seguramente su ideología política, en las antípodas del cronista literario, aunque hubo escritores de la misma laya que contaron siempre con el aprecio del enjuiciador. Parra no encubrió su inclinación izquierdista, aunque  no adscribió a partido alguno. Esta independencia lo desarraigó de la izquierda, quienes, en su cerrado proselitismo, no la conciben.

Tampoco la derecha, para mal de sus males,  lo tuvo entre sus preferidos.

O sea, en estas espinudas materias, Parra no conformó a tirios ni a troyanos.

Cuando Alone tuvo en sus manos” Poemas y Antipoemas”, indicó en su columna que alguien le había advertido que el antipoeta era comunista. Gran defecto, sin duda, en materias literarias. (Se olvidó el amigo que Neruda sí lo era). Pero Alone, al contrario de los críticos de izquierda, monotemáticos, intolerantes y huecos, no concebía, en materia artística, distingos ideológicos. Y leyó a Parra. Le agradó su poesía. Distinta. Lúdica. Fresca. Liviana. La analiza, observa lo nuevo, le cautiva su presencia. Y lo aplaude. En verdad, le dedica todos los elogios y la encuentra espléndida.

Por la relevancia de Alone, esa crónica fue un gran espaldarazo.

Al final, indica, de modo sarcástico, que en su tarea no encontró ningún indicio que reflejara el comunismo de Parra.

El amigo debió esconderse.

En su “Historia Personal de la Literatura Chilena” (1954), el cronista lo encuentra “más popular que Neruda, aunque con menos alas, lleno de gracia en su humorismo veloz, improvisado, centelleante. Gran prestigio entre la juventud. Lo distingue el ímpetu, un encanto rudo y familiar, algo mágico”. Cuando Alone escribe, Parra solamente había publicado  dos libros, “Cancionero sin Nombre” y “Poemas y Antipoemas”.

Después se reencuentra con él en “Obra Gruesa” (1969).

Lo último del crítico fue en 1970 cuando, en medio de una crónica intitulada “De DHalmar a Parra”, habla sobre el texto “Nicanor Parra y la Poesía de los cotidianos” de Mario Rodríguez y Hugo Montes.

Alone falleció en 1984 y escribió su crónica hasta 1978. Entre el año 1970 al 1978 hay 8 años y en ese tiempo Nicanor Parra publicó 4 libros, el último en 1977, “Los Sermones y Prédicas del Cristo de Elqui”. Al parecer predominó el sesgo ideológico en Alone, porque dudamos que no haya conocido esas divulgaciones, más aún si se publicaron en plena dictadura.

El amigo que le habló al oído sobre el comunismo de Parra, al parecer, triunfó en su cometido.

Por otro lado, en las numerosas entrevistas realizadas por los medios de comunicación a Parra, éste no lo menciona, salvo error u omisión.

Ambos caminaron, definitivamente, por caminos paralelos.

En definitiva, la poesía de un Grande en la Poesía Chilena, porque eso está fuera de dudas,  no fue motivo interesante en la tarea del crítico mercurial. Aunque lo aplaudió al principio y no lo dejó mal puesto en su “Historia Personal”, creemos que, en el fondo, no encontró lo que tanto  gustó en la poesía de Neruda y Mistral.

La distancia se nota.

Ignacio Valente, en cambio, no ciertamente revolucionario, le dedicó enjundiosos comentarios a sus publicaciones, aplaudiendo con entusiasmo su originalidad y cambio, pero sin descuidar el análisis profundo y pormenorizado de los textos, desde una perspectiva más bien académica, aunque en su caso, hay que decirlo, con la transparencia que otorga el artículo periodístico.

Pensamos que, en el caso de Alone y Parra, la cronología tuvo peso importante.

2019