ALONE Y PABLO NERUDA

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En el mundillo literario cuesta imaginar, a veces, que los escritores mantengan amistad con sus colegas si de por medio existe la brecha ideológica. Se acepta la religiosa y social, no sin murmullos. Algunos la expanden hasta hacerla imposible de unir y otros prefieren tender puentes, ir al otro lado, conversar, darse un apretón de manos y charlar sobre la vida. Hay muchos escritores chilenos, abanderado bajo las banderas del izquierdismo, que fueron intolerantes y discriminatorios con sus pares derechistas. No los tragaron ni masticaron o simplemente les hicieron la cruz, restándole cualquier brillo artístico. No es ficción. Contrario sensu, sus rivales tampoco lo hicieron mejor.
Son los extremos de la estupidez humana.
Muy bien, buscando acercamientos entre el Premio Nobel de Literatura y el más grande de los críticos chilenos, trajimos algunas instancias que pueden servir para formarse una idea.
Desde luego, hay que distinguir 3 facetas en la relación Alone-Neruda. La primera es política, la segunda es literaria y la tercera la amistad entre ambos.

LA POLÍTICA
Como sabemos Alone (Hernán Díaz Arrieta 1891-1984), al contrario de Neruda, no fue precisamente un revolucionario ni levantaba el puño izquierdo, sino, por el contrario, marchaba entusiastamente en la vereda del frente. Anticomunista confeso, tuvo el equilibrio necesario para resaltar las virtudes de los autores que caminaban frente suyo. Los destacó con justicia. No pasaron la vara los que, según su criterio esteticista, no tenían “dedos para el piano”. No se nos oculta que tampoco les dio pasada a los recalcitrantes creadores que convertían sus obras en burdos panfletos proselitistas. Generalmente no eran simpáticos, tanto en su escritura como en persona. Tampoco hay que ser ciego y no ver sus preferencias con amigos/as conservadores, a quienes sin duda favoreció con sus crónicas, entre los cuales los menos escribían con decoro y los más, simples aprendices.
Con seguridad los seguidores de Neruda, al tocar el sensible tema, fruncirán los ceños un tanto sorprendidos cuando vean estas directrices que unieron a los citados escritores en vida. Especialmente quienes nublan su razón con el color rojo. No les cabe en la mente algo así. Su horizonte se descompone. No lo aceptan ni de primera ni de segunda. Simplemente no. El factor ideológico es demasiado fuerte y opera como una secta. Pues bien, un lector poco avisado con seguridad opinaría igual si develamos las posturas ideológicas de ambos: Alone derechista, liberal, anticomunista acérrimo. Neruda comunista, obediente en el sentido de seguir las instrucciones de la jerarquía, aunque no practicante, porque la vida que llevó está lejísimo de la doctrina que se sostiene en el clamor de los pobres del mundo.
No hay por donde unir.
Sin embargo, el factor político no los dividió y no fue impedimento para continuar su amistad. Neruda lo dijo muchas veces, incluso lo tildó de Maestro Nacional de la Crítica Literaria en Chile, lisonja, que viniendo de quien viene, posee valor incalculable. ¡Cómo les dolerá el estómago a sus seguidores! Alone distinguió siempre el afecto permanente de Neruda, pese a sus ataques en el plano ideológicos, incluso ejemplificándolo como un paradigma de la inconsecuencia ideológica.
La amistad prevaleció.

LA LITERATURA
Como sabemos, Alone sacó de las prensas “Crepusculario” y a partir de esa fecha dejó estampada en su crónica literaria la mayoría de los trabajos que Neruda fue dando a luz. Como en todo orden de cosas, algunos fueron aplaudidos y sobre otros manifestó su displacer. Es parte del subjetivismo humano y parte de la crítica literaria real, no la seudo científica que algunos pregonan. Son innumerables los artículos que publicó siguiendo la pista de los libros aparecidos. Asimismo, en sus textos, en especial “Los Cuatro Grandes de la Literatura Chilena” e “Historia Personal de la Literatura Chilena”, le dio cabida especial a su labor, generalmente con expresiones encomiables. La última, aparecida en El Mercurio con motivo de la muerte del Premio Nobel, como todo lo suyo, es notable.

LA AMISTAD
Pese a las irreconciliables diferencias políticas, Alone estuvo en casa de Neruda muchas veces. Incluso en el mes de septiembre días antes de su muerte. Según cuenta el analista, nunca habló de política porque eran otros los interesantes temas que desarrollaban. Neruda le enviaba varios poemas para su opinión y no alcanzó a remitir los dos primeros capítulos de “Confieso Que He Vivido”, porque prefirió darle el postrer retoque. Ya esperaba el final. En la última carta enviada al crítico, el poeta le pidió unos datos sobre un escritor. Alone quedó de conseguirlo. Lo obtuvo, sin embargo… “la última carta de Pablo Neruda quedó sin respuesta. Se habían cerrado ya los ojos destinados a leerla y que abrieron al mundo de las letras el más rico, el más vario, el más alucinante manantial de metáfora poéticas para derramarlo sobre la belleza y el drama de vivir” (Alone).
Broche de oro.

ARTURO FLORES PINOCHET  (2019)