La Navidad, ultimo baluarte del amor.

 

 

navidad

Jorge Arturo Flores

Los tiempos actuales  sorprenden a quienes provenimos de generaciones acostumbradas a ciertos ritos y conmemoraciones, fechas pre establecidas y que,  por su rutina,  no se prestaban para mayores comentarios. Así era, así debería ser. La Navidad y el Año Nuevo, por ejemplo,  como las Fiestas Patrias  y ciertos feriados religiosos, formaban parte de la usanza,  la cual pocos cuestionaban. Si, éramos manadas, éramos ovejas. Nos conducían. Con algunas excepciones por supuesto. Claro que sí. Pero eso lo sabemos ahora, no en aquellos tiempos. Ahora cuando la información en torno a estos eventos abunda, desenmascara y desacraliza. Todo ha cambiado sin duda y  hoy, por ejemplo,   nadie se sorprende cuando lee o escucha noticias en  que  destacan  la  pedofilia, abusos de menores, perversiones sexuales, hurtos al por mayor, caída de la credibilidad publica, especialmente en figuras y personajes que se mantenían  incólumes;  las ancestrales pugnas políticas, la obsesión desmedida por el dinero y el poder, los desfalcos, elusiones y evasiones tributarias,   el descabezamiento de las religiones, el fulgor del ateísmo, las redes sociales y su tarea de zapa desentrañando circunstancias que en otra época se ocultaba; el embrutecimiento por la farándula, los reality  y un extenso etc.

Todo parece estar por los suelos.

 

Sin embargo, y pese a todo lo expuesto,  todavía permanece inmóvil en el tiempo una fecha maravillosa: La Navidad, la celebración del nacimiento de Jesús en el pesebre de Belén.

¿Todavía?.

Mmmm, que permanece, permanece, pero tampoco ha escapado de las garras del escepticismo, también le llegó el oleaje de los cuestionamientos y las observaciones hacia su relevancia aumentan.

Leíamos no ha mucho sobre la certeza de la fecha (algunos dicen que no fue el 25 de diciembre), sobre la realidad de los Reyes magos (no fueron Reyes ni Magos), sobre el número de ellos (no eran tres), que la estrella de Belén no fue tal sino una constelación, que el 25 de diciembre es una fecha decretada por el Papa Julio I (Siglo IV), que el Viejito Pascuero fue institucionalizado por la Coca Cola, etc.

Los que teníamos la película clara, reiteramos, producto de tantas Natividades, los que pensábamos en el mensaje cristiano, fruto, también, de tantas reflexiones; los que suponíamos que la fecha era la real, comenzamos a mover la cabeza de  un lado a otro, nos mordimos los labios, levantamos los ojos buscando una solución, comentando, mirando al infinito. Algo no anda bien, pensábamos,  algo está ocurriendo.

El mundo  cae a pedazos.

Pero como nada hay cierto en la tierra, solamente la existencia del Supremo Hacedor (y eso dirían los escépticos), y todo lo demás es relativo, debemos quedarnos con nuestras viejas imágenes y rescatar de esta fecha lo bueno, lo resaltante, la guinda de la torta, el verdadero sentido  del mensaje cristiano. Y como no es dañino  ni provoca escozor y despereza las neuronas, salvo la huida de los billetes de nuestros bolsillos,  es bueno pensar que, aunque sea una sola vez en el año, el mundo tiende a juntarse; busca, en el desierto del stress y la tecnología, las gotas de una dulce ternura infantil; se vuelve bondadoso porque abundan las expresiones de afecto y gratas intenciones, porque, en definitiva, hasta el cielo se ve más límpido y mejor.

Entonces, si bien existen dudas y todo es reflexiones académicas,  la Navidad es el último baluarte que tiene la sociedad  para reencontrarse con sus raíces, para abrazarse, para querer nuevamente, para cultivar, aunque sea por horas,  la perla de bondad que  depositó el humilde nazareno en nuestros corazones.

No la dejemos pasar.

Publicada en el periódico El Litoral de Constitución

 

2 comentarios en “La Navidad, ultimo baluarte del amor.

  1. Definitivamente es así como lo expresas muy sabiamente…La Navidad ,es la Fiesta del Amor, la única en el año, que nos Une en familia y con quienes nos rodean, .donde sacamos lo mejor de nuestro ser, nuestros sentimientos más nobles, profundos, y nos olvidamos de todo lo malo que pueda existir en nuestro entorno ,en nuestras circunstancias..El deseo de Dar y Recibir Amor, pasa a primer plano, como una necesidad imperiosa de demostrar que somos capaces de unirnos y manifestar amor por el otro, olvidando todo lo demás.
    Aunque sea por una vez en el año, y sobre todo que nos sirva para renovar votos,
    “deseando ser mejores en el futuro” …por Dios que vale la pena, recordar que sí somos capaces de amar, sin condiciones…….

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