CARLOS ACUÑA NUÑEZ, Nacimiento de Nueva Bilbao

PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN, SALVO QUE INDIQUEN EL NOMBRE DEL AUTOR Y LA FUENTE.

 

Por Jorge Arturo Flores, escritor mauchodescarga (4)

Publicado en 1944 por el escritor cauquenino don Carlos Acuña Núñez (1886-1963), el texto fue financiado por el Centro de Hijos de Constitución que tiene sede en Santiago. Se realizó con miras a conmemorar los 150 años de la ex Villa Nueva Bilbao de Gardoqui.

El ejemplar está compuesto de 8 capítulos referidos únicamente a la fundación de la celebrada villa y 7 anexos con documentos históricos que respaldan el relato.

Don Carlos Núñez era escritor, no historiador, y ello se nota en el curso de la narración, aportando la necesaria cuota de llaneza que necesitan estos textos historiográficos.

Hay varias novedades en el discurrir de su trabajo. Uno de ellos es la singularidad de nombrar al Gobernador de Chile don Ambrosio Higgins, quitándole la “O” que nos ha llegado a la fecha, por cuanto, según él, así se escribe originariamente. La “O” significa  “ hijo de” y por eso él la omite. Poco caso le han hecho, en todo caso, al través del decurso pretérito, puesto que hasta hoy, tanto él como su hijo Bernardo, surgen con el apellido O’Higgins.

Es un detalle a exponer.

Los capítulos a estudiar por parte del escritor son: El río Maule, Esquema hidrográfico del Maule, Primeros pobladores de la boca del Maule, Preliminares de la fundación, El fundador, la Fundación, Diez años de lucha y La batalla  por la Iglesia.

De todo ello, podemos hacer unas brevísimas reflexiones, a objeto de no aburrir al desocupado lector.

  • Nuestro autor indica que el rio Maule tenía varias acepciones antes de llegar al actual. Maulli (Inca Garcilaso), Mauli y Maure.
  • Se habla de la Boca del Maule, lo que conocemos como la desembocadura o la barra.
  • El primer constructor naval de la ribera del Maule no fueron los jesuitas como algunos dicen, sino el conquistador capitán Juan Jufré, quien ayudó dos veces a los pobladores de Concepción a cruzar el Maule, huyendo de los aborígenes, antes llamados araucanos, hoy mapuches.
  • Impresiona el nivel de dificultades que tuvo don Santiago de Oñederra para levantar la Villa. Las innumerables peticiones a la capital, para que dieran el permiso respectivo, chocaron muchas veces con los cráneos pétreos de ciertos funcionarios que no entendían nada y colocaban cualquier tipo de dificultades para no dar el beneplácito. Entre ellas, la imposibilidad de navegar el rio y los peligros de su desembocadura. ¡Y cómo lucha Oñederra, cómo reúne antecedentes técnicos, cómo explica que ello es posible!. Es una tarea agotadora y emociona verlo luchar con tanto ardor. Fue el gran fundador de nuestra villa. Después se le une don Vicente de la Cruz de Talca para lograr el ansiado fin. Realmente asombra el  titánico esfuerzo por conseguir sus objetivos y la dureza de los detractores para impedirlo.
  • Frente al informe final de los funcionarios reales, que desautorizaban la “erección” de la villa, don Ambrosio Higgins hace caso omiso de ellos y otorga el permiso el 18 de junio de 1794, con lo cual se consolida la Villa Nueva Bilbao.

 

  • El otro problema no menor que tuvo Oñederra fue la construcción de la Iglesia. Ya sabemos que en la Colonia era preponderante la construcción de la Plaza de Armas y la Iglesia, además de otras instancias. Tal lío tuvo el Procurador General de Nueva Bilbao que debió golpear puertas en Talca y Concepción para la referida obra. Incluso contaba con los planos (que también rehusó un arquitecto talquino) y la propiedad. Luego de innumerables cabildeos, lo consiguió.

Pero no podía terminar aquello ahí.

La nominación de un sacerdote o sota-cura fue otro embrollo.

Aunque la Iglesia recibía “religiosamente” los diezmos del puerto, se negaron a dotar de un cura a la villa. Mucha distancia, pocos pobladores. Mal negocio. No señores, no hay sota cura. La más alta jerarquía eclesiástica también se opuso.

Increíble.

Pero Oñederra no era hombre de debilidades ni flaquezas. Tanto luchó, junto con su amigo Vicente de la Cruz, a la sazón Intendente de Talca, que obtuvo el nombramiento de José María Guíñez como primer sacerdote de la Villa.

El sueldo: $ 250. (Nada es gratis en esta vida).

Finaliza la edición con un importante anexo de documentos de la época, que ayudan a comprender mejor los avatares que tuvo la fundación de Nueva Bilbao.

Libro que debiera reeditarse (no sabemos si ello ha ocurrido) porque forma parte de los inicios de nuestra ciudad, vital para formar posteriormente la Historia de Constitución.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s