COMBATE DE SÁNGRAR, otro olvidado de la historia chilena

 

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Por Jorge Arturo Flores

La Historia de la Guerra del Pacifico, en general, tiene una especial delectación en erigir como instantes culmines ciertas batallas que no fueron precisamente  victoria para los chilenos. Indubitablemente son muchas las ganadas y, por cierto, las hay más llamativas que otras. Pero, en esta desigual óptica, los historiadores e historiógrafos tienden a olvidar algunas contiendas que merecieron, sin duda, mayor publicidad.

No en vano fueron éxitos.

Y la guerra se gana con triunfos.

Hay dos que siempre nos han llamado la atención por su olvido. Una es la batalla de Los Ángeles, donde el Regimiento Atacama se coronó  de gloria. La otra es el combate de Sángrar (con r), donde una compañía del Buin sostuvo una épica pelea con un adversario inmensamente superior y, sin embargo, no fueron vencidos.

¿Los recuerdan, hay mención de ellos, se les celebra llegada la ocasión?.

Por supuesto que no.

Primero las derrotas, luego, con suerte, los triunfos.

Es una de las paradojas a las que no tiene acostumbrado las historias chilenas y que, desde el exterior, nos  advierten con muestras de manifiesta incredulidad.

 

EL COMBATE DE SÁNGRAR

Se realizó en el fondo de un valle, en la hacienda del peruano Vento. Era el 26 de junio de 1881. Allí acantonaba  una compañía del Regimiento Buin al mando del capitán José Luis Araneda. Total 83 soldados. En la hacienda Araneda se quedó con 51 hombres. Los restantes fueron destacados en Las Cuevas, de las cuales no pudieron bajar al auxilio y otros fueron enviados a conseguir ganado. Desde las alturas descendieron en tres direcciones cerca de 300 contendores al mando del hijo del hacendado, Manuel Encarnación Vento. Entre las 16 y 17 horas se inicia el combate y dura hasta   las 12 de la noche. Los chilenos se atrincheraron en las casas e iglesia de la hacienda. Desde allí defienden la posición. Araneda envía tres “propios” a notificar a la división Letelier para que los auxilien. Dos son muertos y uno alcanza a pasar. Los peruanos embisten sin éxito a los contrarios. Incendian las casas.  Sin embargo, sufren importantes pérdidas. Los chilenos ven menguado su contingente poco a poco, pero la excelente posición estratégica y el mayor poder de fuego de sus fusiles Comblain (y no Combler como lo sindica un peruano ignorante en un  diario limeño ), permite sostener el infierno bélico.

Al final, los peruanos se retiran, quedando 7 chilenos en condiciones  de seguir luchando, más 18 heridos. Dos soldados hecho prisioneros. El Buin perdió 24 hombres. Los peruanos sufrieron la pérdida de 41 combatientes, según partes oficiales, aunque hay estadísticas que hablan de un número superior a 100 y otros menos avisados daban  cuenta de 4 muertos, si, cuatro muertos y 5 heridos(parte oficial de Emilio Fuentes).Por mucho que se quiera a un país, es necesario a veces ponerse serios con las estadísticas.

La refriega había durado 8 horas.

En suma, los chilenos no fueron vencidos y los adversarios se retiraron. Estos últimos lo hicieron, según se lee en una  folclórica, patética y falaz carta de un peruano que estuvo en la batalla, debido a que venía “una enorme fuerza enemiga”.(carta del peruano Martin Valderrama).

O sea,  huyeron.

CONCLUYENDO

Los peruanos, siempre expertos en distinguir triunfos donde no los hay o duchos en explicar lo injustificable, tildan el combate como brillante victoria. El lector puede sacar conclusiones sobre esta “brillante victoria”. Una de las razones que señalan es que lograron recuperar el ganado que los chilenos habían cogido. Admirable justificación militar. Recuperar ganado.

Debe ser tema predominante en sus manuales de enseñanza.

Lo chilenos, por su parte, no trepidaron en señalar, en los medios de comunicación, que aquello fue una gran victoria y, por el número de muertos, llegan a compararla con el combate naval de Iquique, lo cual, por supuesto, es una exageración.

Sángrar tiene algunas similitudes con La Concepción (En Perú se le llama Combate de Concepción). Especialmente en lo disparejo de los contendientes. En La Concepción 1200 efectivos contra  77 chilenos y en Sángrar 300 contra 83. Donde no hay concordancia  es en el resultado: en la primera murieron todos. Había dos mujeres y un recién nacido. En Sángrar, reiteramos, quedaron 7 militares en condiciones y 18 heridos.

Iquique y La Concepción reúnen la mayoría de los ditirambos en Chile.

Sángrar, Los Ángeles, Angamos, Punta Gruesa, simplemente nada.

Así se mitifica la historia, así se  manipula.

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