CUESTA ENCONTRAR PERSONAS SINCERAS

Esto no es desconocido y la gran mayoría lo piensa. Hay algo en nuestra genética que nos impide ser claros, abiertos, sin cosas escondidas, mostrándonos tal cual. Siempre existe la posibilidad, por ejemplo, que una persona te diga algo, pero después con otra exprese distinta opinión y con una tercera igual. El punto eres tú y logran  enrojecer tus orejas. Lo mostramos como ejemplo. Cuesta hallar esa persona que tenga un solo discurso para todos y no lo cambie de acuerdo al cambio de luna o al color del mar o “la cacha de la espada”. Generalmente son individuos que sonríen, súper agradables en el trato, hasta cordiales, pero su fondo, que no es  oscuro,  tiende indefectiblemente hacia esa coloratura negruzca. ¿Por qué no hay sinceridad en nuestras palabras, por qué tenemos un doble  discurso de acuerdo a las circunstancias, qué nos falta para mantener a toda costa un speech que no mute? Nos dirán que eso tiene un precio, a nadie le gusta la verdad en la cara y el mundo es tan duro, violento y agresivo que a veces impide que seamos abiertos en nuestras opiniones. Por las consecuencias dicen. Está bien, son argumentos respetables, pero si la cuestión no cambia, estaremos siempre donde mismo y el apuñalarse por la espalda continuará siendo un deporte nacional.

ARTURO FLORES PINOCHET escritor 2020