DESOBEDIENCIA CIVIL

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Cuántas veces hemos escuchado estas expresiones: ¡con qué moral me criticas, con qué moral me dices lo que tengo que hacer, con qué moral impartes justicia!. Eso se dice cuando alguien, premunido de alguna investidura trascendente y, por lo mismo, intimidante, te llama la atención, te mortifica, te ajusticia, te dice lo que debes y tienes que hacer, se permite ignorar tus derechos inalienables, abusa del poder que posee, etc.
Es una situación vivida a diario.
Quienes lo realizan, usualmente, son los políticos, las religiones, el Estado, las fuerzas armadas, los entes económicos, la policía, los jueces, etc.
Es, sin duda, su trabajo, pero cambia el asunto cuando detrás de ellos se fractura la caja de Pandora, mostrando al público los enormes tentáculos de la corrupción. Automáticamente, mejor dicho, éticamente, debieran inhibirse o impedirles ejercer la función para la cual fueron elegidos, porque, en definitiva, tienen “tejado de vidrio”.
Pero, rara vez dan un paso al costado. El dinero, el Poder, es más fuerte.
Por eso la gente común, la que sufre las consecuencias insanas de su tarea, los apunta, señalan su podredumbre, los pone en tela de juicio, los encaran, se movilizan…y le niega cualquier valor de juicio. Entonces, devienen las consecuencias: el mundo cambia, se zarandea, los atacados, que son más fuertes y constituidos, recurren a toda la maquinaria bastarda del poder y enfrentan a la masa.
Conocemos los resultados: incendios, golpes, muertes, asesinatos, caos, encarcelamientos, conculcación de los derechos básicos del ser humano, y un largo etc.
Lo vemos a diario en distintas partes del mundo.
A la luz de todo esto ¿qué podría pasar?. Podría suceder que, en un tiempo hipotético, los habitantes de la Tierra, organizados, se aburrieran, evitaran ser ordenados por las autoridades, ignoraran el establishment, esgrimiendo, en suma, la desobediencia civil como arma válida, abocándose sin dilaciones a destruir la maquinaria que los atosiga, los limita, los estremece. Será un Apocalipsis. Por supuesto. Una hecatombe.
En el fondo, querrían ser libres, no dentro de la jaula como ahora, sino dentro de la libertad que otorga el espíritu, la mente, el conocimiento, la libre expansión de la vida, todo ello circunscrito, solamente, al respeto mutuo.
¿Será posible?.