DOS ESCRITORAS, DOS AMANTES Y EL HOTEL CRILLON

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Por Jorge Arturo Flores

¿Qué similitud pueden tener dos escritoras, dos amantes y el hotel Crillón? A simple vista ninguna. En términos generales, tampoco. Sólo el que visita recurrentemente la literatura chilena descubrirá de inmediato los hechos anecdóticos que la enlazan.

“La Chica del Crillón” “es una novela del escritor chileno Joaquín Edwards Bello, Premio Nacional de Literatura y famoso por sus irrepetibles crónicas. Es lo primero que asoma como mención a ese lugar señorial ubicado en el centro de Santiago y que cobijó por muchos años a la bohemia literaria, sin descontar, por supuesto, la visita de personas que se encumbran en las clases altas de Chile.

Era un lugar de reunión social muy sui generis donde se almorzaba, bebía y se “tomaban onces”.

Joaquín Edwards Bello aprovecha este entorno para retratar el mundo social de Santiago allá por los años 30, teniendo como protagonista a una mujer.

Eso en la literatura.

En la vida real, sin embargo  ocurrieron dos hechos lamentables, teniendo el mismo telón de fondo.

Tuvo como protagonistas a  dos escritoras, una más famosa que la otra, que en el mismo lugar y utilizando una  pistola, balearon a sus amantes en distintas épocas. Ambas prisioneras de una coacción sentimental insoportable, desesperadas, enceguecidas por el desdén de quienes amaron con intensidad.

Sufrieron penas de cárcel y prosiguieron sus vidas como escritoras. Tuvieron dos matrimonios y un hijo e hija, respectivamente. ¡Que similitud!. Sus finales son parecidos en cuanto a  la forma que declinaron sus vidas. Solas, alejadas de sus hijos, aquella con demencia senil y ésta con problemas derivados del alcohol.

Seres atormentados, perdidos en la muchedumbre.

En el fondo, nunca se sobrepusieron, llevaron una existencia donde escaseó la alegría, sufrieron mucho y el papel recibió las muestras de su dolor, interrogaciones, desesperanzas, “huidas”, “nieblas”, furias y temblores.

Ambas trabajan desde la interioridad femenina y en ese sentido es encomiable su afán por enaltecer la tarea literaria de las mujeres. Publicaron libros singulares, diferentes, donde el alma femenil predomina con sus angustias, temores y ansias de redención.

El Hotel Crillón de Santiago de Chile sirvió, curiosamente, para recrear una época determinada de la sociedad santiaguina, al través de una novela,  y, al mismo tiempo, fue testigo de dos hechos policiales que  remeció el ambiente, tanto periodística como socialmente. En todo ello, la literatura chilena, de cualquier forma, tuvo un lugar de privilegio y, de cierta manera, es visitante obligado a la hora de las investigaciones, ensayos e historias. (*)

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(*) María Carolina Geel (seudónimos de Georgina Silva Jiménez) mató de cinco  balazos a  Roberto Pumarino. María Luisa Bombal disparó tres balas a Eulogio Sánchez Errázuriz…en el brazo.

Libros de María Carolina Geel:  El mundo dormido de Yenia, (1946), Extraño estío (1947), Soñaba y amaba al adolescente Perces (1949); Siete escritoras chilenas (1949)El pequeño arquitecto (1956) y Huida (1961).

Libros de María Luisa Bombal: El árbol, 1931La última niebla, 1934.La amortajada, 1938.Las islas nuevas, 1939.Mar, cielo y tierra, 1940.La historia de María Griselda, 1946.The house of mist, 1947.La maja y el ruiseñor, 1960.

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