Combate de Chipana

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Por Jorge Arturo Flores

Fue el primer combate naval de la Guerra del Pacifico. Participaron la cañonera Magallanes con Juan José Latorre al mando, por el lado chileno, y la corbeta La Unión con la cañonera Pilcomayo por el flanco peruano.

Dos contra uno

Las naves peruanas no consiguieron dar con el navío chileno.

La Magallanes, que navegaba en pos de Iquique, se encontró con las dos embarcaciones enemigas a la altura de Chipana. Prosiguió su marcha, doblando al oeste y luego al norte. Los dos buques peruanos la siguieron, intentando la caza, pero en ningún momento consiguieron inquietar al navío chileno. Este llegó sin problemas a destino, informando a las autoridades sobre el tenor de los documentos. Anteriormente, cuando vio a los dos barcos incaicos, Latorre abrió los despachos, los aprendió y destruyó.

En la persecución las naves intercambiaron varios disparos. La Unión realizó 148 tiros, mientras la Magallanes 42. No podría decirse que los marinos peruanos tuvieron buena puntería.

Los buques incaicos desistieron de la persecución, aduciendo que estaban mal sus calderas, la proximidad de la escuadra chilena y la mayor velocidad de la Magallanes (se equivocaron, porque tenía los mismos 11 nudos de la Unión. La diferencia estribó, sin duda, en que Latorre era mejor capitán que el peruano, poseía valor, pericia y amplio conocimiento táctico y estratégico). (*)

El choque no estuvo ausente de polémicas entre los historiógrafos.

Desde ambas trincheras dispararon sus juicios, creyendo, naturalmente, que correspondían a la verdad. Cada uno en lo suyo. Y sin retroceso. Por un lado, los del Rímac dicen que la Magallanes huyó de los dos barcos enemigos. Acertado juicio, sin duda, por cuanto ellos tuvieron amplia experiencia en materia de huidas durante la Guerra del Pacifico. Hay que creerles a pie juntillas. Recuérdese, sin ir muy lejos, las maniobras del Huáscar en la beligerancia, colocando el mayor empeño en evitar los encuentros y prefiriendo sin duda “retirarse” de todos los campos donde existía la probabilidad de combatir, exceptuando cuando el rival era débil, fácilmente abordable y seguro el triunfo (captura de bergantines, lanchas, goletas, barcas, la Esmeralda, etc.). Es cuestión de leer las historias y las instrucciones dadas por el Presidente peruano a Grau. La Unión en Angamos dio prueba cierta de su velocidad…para huir.

Por eso hay que creerles.

Contrario sensu, los historiadores chilenos afirman que Latorre le dio preeminencia a las órdenes perentorias que poseía en virtud de las cuales debía entregar un mensaje urgente a la jerarquía militar en Iquique (“El Capitán de Fragata Juan José Latorre aplicó correctamente el principio de mantenimiento del objetivo”. Armada de Chile).

En todo caso, nuestros contrincantes bélicos debieron agradecer que la Magallanes no los enfrentara. Dada la pericia náutica de Latorre, su gran visión táctica y su notable capacidad para enfrentar riesgos mayores, habrían sorbido la sal de la derrota. No olvidemos que La Magallanes enfrentó una vez al Huáscar en Iquique y éste no pudo vencerlo, pese a tratar de espolonearla, como a la Esmeralda, tres veces. Y hay otro encuentro en Antofagasta con el monitor. O sea, Latorre, pese a su frágil cañonera, no era hombre tímido ni apasionado por las fugas, como La Unión, por ejemplo. Y, sintiéndolo en el alma, como el Huáscar, quien se retiró del campo de batalla cada vez que parecía el Cochrane, especialmente, o el Blanco. El primero, cuando se decidió a enfrentarlo, porque no tenía escapatoria, lo venció inapelablemente.

Pero esas son simples conjeturas; lo real son las estadísticas y lo que permaneció en el papel.

El otro aserto polémico entre los analistas es el indicado por los peruanos en el sentido que La Unión dejó escapar al enemigo por cuanto sufrió una fuerte presión de sus calderas, originando una enorme nube de vapor e impidiéndole continuar. Nunca faltan las excusas para justificar los pasos en falso. Los chilenos, por su parte, imputan esa nube al impacto de balas de la Magallanes con su cañón de popa. Simple.(“ …a las 12.55 P. M. dos granadas de nuestras colisas, alcanzando el blanco, es muy posible que hayan reventado dentro del buque, causándole serias averías, por coincidir con este hecho el apercibirnos de un gran escape de vapor por su chimenea, a la vez que separarse rápidamente del combate, optando para reunirse a la Pilcomayo, por el camino más largo, a fin de interponer de esta manera entre él y la Magallanes un poco de mayor distancia”. Parte de Juan José Latorre).

Lo irredargüible es que, al final, dos naves no pudieron con una y se retiraron con averías.
Ambos países, posteriormente, se atribuyeron la victoria. Sin duda, quedamos empatados.
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(*) “El Perú afirma que la Magallanes se limitó sólo a huir aprovechando su velocidad, (poseía los mismos 11 nudos de La Unión) pero que tuvo que lanzar al mar una lancha a vapor (fue enviada a propósito por Latorre porque molestaba al cañón de 115) y dos falúas (no lo menciona Latorre en su parte); que era imposible darle caza debido a la proximidad de la escuadra chilena en Iquique (el miedo es cosa viva) y al mal estado de las máquinas de los buques peruanos” (el cojo siempre le echa la culpa al empedrado).().(Los comentarios entre paréntesis, como habrán advertido, pertenecen al autor, no a Wikepedia. Vale).