EL OTRO COMBATE NAVAL DE IQUIQUE

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Por Jorge Arturo Flores

Desde tiempos inmemoriales vengo escribiendo sobre un tema que me parece particularmente interesante, curioso y digno de mencionar. No puedo ocultar, fuerza es decirlo, cierta rabia contenida sobre la tarea de historiadores y la educación chilena respecto de la visión  que han mostrado siempre sobre la real importancia del Combate Naval de Iquique.

En Iquique no hubo un combate, sino dos. Uno, el ya conocido entre Prat y Grau. El otro, el mismo 21 de mayo, cerca de ahí, a pocas millas: la contienda de Punta Gruesa.  (1)

Algunos separan el acontecimiento: combate de Iquique y combate de Punta Gruesa. Otros dicen simplemente Combate de Iquique y sólo mencionan a Prat con la Esmeralda. ¿Y Condell con la Covadonga?.

Parece que nunca existió.

El Combate Naval de Punta Gruesa

¿Qué ocurrió en El Otro Combate Naval en Iquique, el que las historias y la educación  no resaltan y ha  pasado inadvertido para el común de los chilenos?.

Carlos Condell, al mando de la Covadonga, pequeñísima en todo sentido si la comparamos con La Independencia, se escurrió bordeando la costa de Iquique, rumbo al sur. Por velocidad, no las tenía todas consigo y era un hecho que el inmenso barco peruano la alcanzaría. Condell, con mucha visión táctica y estratégica, frente al mayor calado de los peruanos (6,62 metros contra 3,35 metros), se fue acercando a los bajíos de Punta Gruesa. Los peruanos quisieron espolonear tres veces a la pequeña nave, pero debían refrenarse por las rocas que rasmillaban su quilla. En medio del frenesí, los marinos chilenos, desde las cofas, disparaban a los sirvientes del cañón de proa, impidiendo usarlo. No tuvo mucha paciencia Guillermo Moore, el capitán del buque enemigo y cansado de la inútil carrera, decidió embestir con todo a la nao chilena. Condell, que sintió cómo su nave rozaba las rocas, cuando lo vio venir empenachado y brioso, exclamó:

– ¡Aquí se fregaron!.

La Independencia terminó por encallar en un enorme roquerío, que no se veía, levantándose y tumbándose de estribor. Quedó inmovilizada. La Covadonga, que a todo esto, “rengueaba” por un cañonazo que la atravesó de lado a lado, volvió sobre la misma (4) y “al pasar por el frente le metimos dos balas de cañón de a 70 que ellos nos contestaron con tres tiros sin tocarnos.” (Parte de Carlos Condell) (2). Moore le pidió un bote el cual no fue enviado porque a lo lejos se divisaban los humos del Huáscar que venía a auxiliar a su compañero. Por ello, emprendió nuevamente la navegación al sur. Era cuestión de tiempo que el monitor incaico le diera caza, derrotándolo, pero el tiempo transcurrido, la detención para atender a los náufragos y una mala información sobre el andar de la goleta, la salvó.

Grau mandó a quemar el buque caído en desgracia. Posteriormente, los partes de Grau, Moore y otros incaicos, justificaron lo injustificable respecto de la derrota de su embarcación. Que no habían mapas de las rocas (sin embargo, Aurelio García y García informó que los había), que los marinos eran novatos, que los cañones se desmontaron, que el sol, que la luna, que la mala suerte, en fin, la tradicional falta de rigor histórico que caracterizó  a ciertos historiadores peruanos para minimizar sus derrotas frente al aborrecido chileno. Malos perdedores sin duda. Hasta hoy, puesto que todavía persiste el resquemor generalizado hacia Chile.

Brillante victoria la de Punta Gruesa, impensada, fruto de la imaginación, del riesgo y del atrevimiento.

Pero, ya  sabemos, eso no lo cuentan ni lo ensalzan.

Razones para un olvido imperdonable

Curiosamente, y hacia ya apunta nuestro comentario, pocos o nadie mencionan el combate de Punta Gruesa   el 21 de mayo.

Gana sin duda el martirio, la sangre derramada, el sacrificio de Prat. Cala más hondo en el corazón criollo. Existe una suerte de halo romántico y de leyenda en torno al marino chileno. Además, está de por medio la muerte en combate.

Lo de Prat es archisabido, está en la historia, es asunto sagrado.

Bien. Pero fue una derrota, quiéralo o no. Perdimos un barco. Hubo demasiada muerte.

En cambio Condell, con su pequeña Covadonga, obtuvo una VICTORIA impresionante y dejó a los peruanos  con la mitad de su Armada. ¿Se le menciona a menudo en las historias y en la educación o se le trae a cuento cuando se indican los triunfos?.

No, rara vez, mejor dicho, nunca.

Benjamín Subercaseaux, gran escritor y ensayista chileno, corrobora lo que hemos dicho en su libro “Tierra de Océano”:

“Hubo algo muy nuestro en esta acción de Punta Gruesa y fue que ella resultó practica; interesada en cierto modo: salvamos nuestro buque e hicimos perder al enemigo una poderosa unidad, muy útil y decidora en el curso de la guerra. Este éxito, amen de la pericia náutica de Condell para sortear los obstáculos de la navegación durante el combate, hicieron del encuentro de Punta Gruesa una brillante acción naval, tal vez la más interesante de cuantas se vieron en las guerras contra el Perú. Las hubo más heroicas y sangrientas, como la de Iquique; más importantes, pero fáciles, como la de Punta Angamos; más tercas y tenaces como la de Chipana; pero ninguna de ellas obtuvo un resultado material mayor con medios tan mínimos, ni pudieron vanagloriarse aquéllos de haber obtenido esos resultados por el simple juego de la táctica, unida a la pericia náutica.

¡Por qué nadie lo ha querido ver? Porqué este héroe ocupa un papel tan opaco en nuestra historia, privado como está, hasta del honor de un monumento?.

Benjamín Subercaseaux también descubrió esa opacidad frente al brillante combate. Para respaldar su aserto, con singular pragmatismo, dice: salvamos un barco e hicimos perder otro al enemigo.  Es decir, ” se obtuvo un resultado material mayor con medios tan mínimos”.

Tan simple.

En esa misma línea, ¡para qué mencionar a Juan José Latorre!, el vencedor del siempre escurridizo Huáscar, quien nunca presentó combate abiertamente y siempre se escabulló (huir suena muy fuerte). Ganador en Angamos, permitió la supremacía naval de Chile en el Pacifico. ¿Se le nombra frecuentemente, se canta su gesta como la de Prat?.

Por supuesto que no.

  Brevísima conclusión

En sustancia, el combate de Punta Gruesa es el pariente pobre del mil veces nombrado Combate Naval de Iquique. El duelo de Angamos, por otra parte, es solo una mera referencia. ¿La causa?. Leí alguna vez que ello es debido al concepto que tiene el chileno sobre el heroísmo: se debe morir con las botas puestas, en escenarios donde la sangre corra a raudales, con mucho martirio y dolor. El combate de La Concepción y el de Tarapacá son fastos que reúnen estas condiciones. .

Thomas Cochrane (otro olvidado), Carlos Condell y Juan José Latorre murieron en sus camas.

He ahí el quid.

Admirando la gesta de Prat y su valor, porque lo tuvo en grado excelso, tengo a los 3 nominados anteriormente como los mayores héroes navales de la historia chilena.(3)

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(1) La historia sin embargo no finaliza ahí. Hubo un segundo Combate Naval en Iquique. Oculto por la historia, sepultados en el desván del olvido. Conoció el mismo protagonista, el Huáscar de  Miguel Grau. Se enfrentó esta vez con la cañonera Magallanes al mando de un grande Juan José Latorre el 10 de julio de 1879. Intentó espolonearla 3 veces y las 3 veces falló merced a la pericia del marino chileno.

A modo anecdótico, digamos que con posterioridad se volvieron a enfrentar, el 28 de agosto de 1879 en Antofagasta. La Magallanes con el Huáscar. Empate.

La tercera vez, en Punta de Angamos, Grau mordió la sal de la derrota frente a su contendor, esta vez al mando del blindado Cochrane.

He ahí los hechos, he ahí los resultados. He ahí, en definitiva, la historia..

Nunca pudo con Latorre.

(2) Un peruano, amostazado por nuestro juicio sobre Grau, nos hacía ver que la Covadonga volvió sobre la Independencia, la ametralló y…los mató a todos. ¡Ay Señor!. La ignorancia es siempre atrevida. La historia dice que murieron 6 peruanos, (uno de ellos ahogado), y 3 chilenos en la refriega. El comandante Moore en su parte indica que se salvó toda la tripulación,(los envió en botes y otros a nado) con las excepciones mencionadas, quedando 20 tripulantes en la nave a la espera del Huascar. Y ninguna historia menciona lo del ametrallamiento, por una razón muy simple: la Covadonga… no tenía ametralladoras. Así se enseña historia en el Perú.

En el libro “La primera memoria de Cáceres y otros documentos relativos a la campaña de la Breña (2010)”, en su Estudio Preliminar también se refieren a esta acción. Dicen ” Porque tanto como el combate de Concepción, Chile  honra el de Iquique, donde parte de sus marinos masacró sin miramientos a los náufragos de la Independencia, precisamente  a las misma horas que Miguel Grau salvaba a los vencidos de La Esmeralda. ¡Que diferentes de las “glorias militares” de Chile son las del Perú” (pagina 56).Patrocinado por la Universidad Alas Peruanas.

Cuando se masacra sin miramientos significa que la mortandad es inmensa, trágica y dolorosa, como La Concepción por ejemplo o Tarapacá. Pero acá murieron solamente 6, uno de ellos ahogado. ¡Que diferente de las “historias peruanas” son las de Chile!.

En Iquique, entretanto,  el cirujano Cornelio Guzmán de la Esmeralda, sobreviviente, escribió: “Sentimos dos cargas de fusilería cuyas balas se hundieron en el agua sin hacernos daño en torno nuestro y nos miramos las caras formando una especie de círculo. De 210 hombres sólo quedábamos 33”. 

(3) A Carlos Condell y su tripulación se le tributaron homenajes de héroes

(3) A Carlos Condell y su tripulación se le tributaron homenajes de héroes cuando arribaron a Valparaiso y Santiago. Fue apoteósico. Lo que no hicieron historiadores y educadores lo realizaron los felices habitantes del puerto y la capital. Algo es algo.

(4) Leímos en un foro de las redes sociales lo dicho por un peruano que conocía bastante sobre la GDP. Expresó que la Covadonga volvió sobre su estela para socorrer a los tripulantes de la Independencia, pero que las historias peruanas prefieren tachar esa parte e indicar que retornó para ametrallarla. Con ello mantienen el tradicional odio a Chile. No conocemos, la verdad sea dicha, antecedente sobre este tema.En todo caso Condell en su parte informa que hizo disparos sobre ella y ésta la respondió.

 

 

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