¿ES NECESARIO EL MIEDO EN LA HUMANIDAD?

En el fondo representa un poco el instinto de conservación. El miedo, la angustia, el espanto, la soledad, el terror, la impotencia, el pánico y muchas otras aristas obligan al ser humano a regirse por ellos. Si no lo cree, vea como las religiones, los políticos, la vida militar, el trabajo, la convivencia diaria y otros etcétera obligan al individuo a vivir en constante vigilancia y vigilia por el temor, mayoritariamente, a ser castigado, a perder el trabajo, a quedar atado de manos y pies, a sufrir, sobre todo a sufrir las consecuencias que importa un desacato. Porque, a decir verdad, impera sobre su cabeza una suerte de autoritarismo que no puede soslayar. Véase, por ejemplo, la actualidad y la pandemia. Para organizar y unir a los humanos en torno a la consecución de medios que salven del mortal virus ¿a qué se recurre? Pues, al miedo, al miedo a morir, ni más ni menos. Y aunque todos sabemos que  moriremos, no lo deseamos y le hacemos el quite o buscamos cualquier argucia para evitar el desenlace. El confinamiento, los remedios, las medidas de seguridad apuntan a eso, a evitar la muerte. Y de esta forma se avanza. El miedo en su máximo fulgor. El miedo a quedar cesante, a ser amonestado por los superiores, a no tener que comer ni poseer vivienda y abrigo para subsistir. El miedo al castigo divino por nuestras faltas, el miedo a ir al infierno. El miedo a que nos pillen cometiendo adulterio o teniendo sexo en despoblado. El miedo al qué dirán. El miedo, motor fundamental en la conducta humana. Y aunque no lo queramos, funciona. De lo contrario, el planeta hace rato habría desaparecido. ¿O no, piensa usted?

ARTURO FLORES PINOCHET escritor 2020