FEMINISMO ¿MACHISMO AL REVÉS?

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El tema lo hemos tratado en otros  artículos: la corriente feminista en el sentido de conseguir igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito político, social y económico es absolutamente justa, nadie puede oponerse, sólo los enanos mentales podrían pensar lo contrario o los machistas a ultranza. El fondo es lógico. Sin embargo, las simpatías del inicio se han trocado en acerbas críticas a su actuar, derivado del violentismo verbal hacia las estructuras sociales. La búsqueda de la igualdad no les basta y han penetrado en caminos en que el odio, un resquemor generalizado y cierto grado de fobia hacia los hombres se generalizó. He ahí un punto que inquieta y molesta: la actitud fanática, vehemente contra los hombres, culpándolos de todos los males, estando pendiente, incluso,  de cualquier gesto, palabra o acción que les permita acusarlos de abusadores, violadores, machistas, acosadores, etc. El lesbianismo también tiene su cuota aquí porque muchas opiniones están teñidas de una heterofobia que no se oculta. Pero no solo hay críticas de los hombres denostados como es dable suponer. Algunas féminas, incluso, han dejado caer, con cierta ironía, la expresión que el feminismo se ha convertido en un machismo al revés. También ciertas mujeres no están de acuerdo con sus actitudes. Nos llamó la atención la respuesta que  da una periodista en su columna a las manifestantes, donde algunas gritaban “a pecho desnudo”. Como es interesante, la transcribimos:

 

  1. ¿Son feministas? Quieren destacar? Estudien. Prepárense para ser grandes abogadas. Así como van, ni siquiera con cuotas van a lograr algo. Por otra parte, no sean egocéntricas: hay mujeres que viven solas, que tienen que mantener a sus hijos sin ayuda, que no tienen formación profesional. De ellas hay que preocuparse, y ninguna ley de cuotas hará cambio alguno en sus vidas… dejen de pedir beneficios para las que ya son privilegiadas. Dejen su discurso esnobista de lado, y miren lo que pasa en Chile.
  2. Les importa y preocupa el abuso sexual, la violación, el acoso? A mí más que a todas ustedes: tengo seis hijas ¡seis! Y por eso mismo, me indignan este tipo de movimientos narcisistas que no resuelven el problema de fondo, sino que lo trivializan, por la vía de meter todo en un mismo saco, de igualar la experiencia de oír una frase desubicada o vulgar, con el hecho de sufrir un abuso o una violación. Ustedes le faltan el respeto a la gente que lo ha pasado mal. Ustedes pretenden rentabilizar la experiencia del abuso, que por supuesto han sufrido otras ¿No les da vergüenza?
  3. Respecto del hecho de ser mujer: reconozcan también que son favorecidas. Que las tratan con mayor delicadeza que a los hombres. Que se les exige menos y se les tolera más. De lo contrario, son unas mentirosas.
  4. Y si quieren ser consecuentes, no se saquen la ropa ¿O acaso esa es la única herramienta que son capaces de usar para hacer ver sus puntos de vista? ¿No es esa una demostración de debilidad, de incompetencia? ¿No es eso lo que ustedes mismas les reprochan a algunos hombres: que usen el cuerpo de las mujeres como objeto de transacción, como mercancía? Porque fue eso, precisamente eso, lo que ustedes hicieron hoy… ya que no me oyen, pechuga al aire… eso siempre funciona.

Algo anda mal, sin duda, en todo esto. La ecuación que hombres y mujeres son enemigos a combatir no corresponden porque no es su esencia ni fueron creados para ello. Se ha perdido un poco el horizonte de la igualdad para ambos en materias económicas, sociales, religiosas y laborales. Son tiempos difíciles. Sin duda. El gran problema es que el estallido social, la crisis por la que pasamos, esta suerte de revolución que hace tambalear a Chile, ha borrado el diálogo, nadie quiere ponerse de acuerdo, a nadie le interesa, solo importa mi opinión y el resto que asuma, obedezca o “chao pescado”. Intolerancia absoluta.

ARTURO FLORES PINOCHET escritor 2020