FERVOR DE HIJAS HACIA PADRES DISTANTES

Conversando con una amiga escritora y aludiendo a las relaciones familiares, nos decía que hallaba inexplicable un hecho puntual: el amor ilimitado, especialmente de las hijas, hacia su padre, en circunstancia que el hombre en comento no era precisamente un manojo de virtudes, estaba lejos del cariño paternal, era serio, circunspecto y distante, en suma, no merecía tanto afecto de sus hijas. Conociendo esta realidad, esas niñas eran, a su vez,  durísimas, golpeadoras, incoherentes con sus madres, justamente con quien les daba amor, las educaba, las mantenía vivas. Adoración para el duro y lejano. Fastidio hacia quien, primero, le dio el ser, y segundo, mantuvo una relación vital durante toda su vida, identificado como el único amor incondicional existente: el amor materno. Curioso fenómeno. ¿Qué impulsa a esas jóvenes, (porque la mayoría se alinean entre las féminas), dar su amor hacia quien no se inquietó por ellas y molestarse, en cambio,  con la presencia de quien sí se preocupó?. ¿Cuestión psicológica, el complejo de Electra, qué diablos? Buen tema para reflexionar.

ARTURO FLORES PINOCHET escritor 2020