Gabriel García Márquez: Antología Personal & algo +

descarga (9)Por Jorge Arturo Flores

Cuesta imaginar el final de una vida dedicada al cultivo de la escritura, más aun cuando su obra trasunta talento, arte y entusiasma a miles de lectores. Cuesta pensar que las manos que tecleaban en el computador cayeron, pausada y lentamente, al costado del cuerpo y no levantarán jamás.

Es una sensación indescriptible.

Ha sido realmente revelador el impacto que causó en el mundo literario la muerte del autor suramericano.

Como fervorosos admiradores de su obra, tb adherimos a los innumerables análisis de su tarea, a las glosas sobre su persona, al comentario sobre su vida social y política. Pero nuestro afán es más pequeño y diferente. Se trata de proyectar una suerte de antología personal de los libros que más nos agradaron y sobre los cuales hicimos caer el peso de varias lecturas, porque nos gustó sobremanera su formidable manera de narrar.

Apartando su ópera prima, Cien Años de Soledad, que no necesita presentaciones y sobre la cual prácticamente existe unanimidad en catalogarla como un libro maestro, dejaremos deslizar nuestros ojos por las páginas de su bibliografía, deteniéndonos en los ejemplares que nos parecieron relevantes y cuya lectura fue realmente grata y provechosa.

Curiosamente los textos antes del nacimiento de Cien Años…, capturaron nuestro interés. Fueron La Hojarasca , El Coronel no tiene quien le escriba, La mala Hora y los Funerales de la mamá Grande. Tanto el Coronel… como los Funerales…. son obras magnificas, intemporales, de lo mejor que ha escrito el escritor colombiano.

Posteriormente nuestra sensibilidad fue herida por las peripecias de Relato de un Naufrago historia real, pero narrada con tal efecto, con tal sagacidad, con tal frescura, que realmente atrapa. Como tb captura la Increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada, un portento de libro, increíble, tan real, tan mágico.

Después nos saltamos a Crónica de Una Muerte Anunciada hasta recalar en Doce Cuentos peregrinos, Del Amor y Otro demonios, El Amor en los tiempos del Cólera finalizando con Noticia de un secuestro. El cuento El rastro de tu sangre en la nieve es muy bueno como asimismo el de la mujer en el avión.

El otoño de Un Patriarca no pudimos tragarlo.

…………………

GGM tiene mucho talento y lo demuestra, no lo vamos a descubrir ahora; es variadísimo en sus temas, posee un estilo (en un mundo sin estilos) que sabe atrapar y lleva de la mano al lector, casi corriendo, en pos de la página posterior, porque cada página es una novedad, un desencadenamiento de sucesos que no acaba, que sigue y sigue.

Es increíble como cautiva.

Y eso es talento puro.

Antes y después de publicar su obra cumbre, su corpus narrativo estuvo compuesto, como decíamos, de ese inacabable interés por saber lo que pasará más adelante.

Ahora bien, desmenuzando un poco esa característica, Alone, el gran cronista literario chileno, en 1968, en crónica que por supuesto guardamos como verdadero tesoro, junto a las otras, hacía ver una particularidad de GGM: tal explosión, tal torbellino de imágenes, hechos, acontecimientos, dichos, intrigas, aventuras, nostalgias, absurdos, fracasos, distancias y un largo etc., expuesta en un todo compacto, con un lenguaje increíblemente claro y un estilo que no desbarra, aunque desmesurado y a la vez concreto, todo eso, decía Alone, muestra un matiz inadvertido: la riqueza de imágenes y la manera imperturbable de narrar es el gran gancho que ciñe, pero no oculta algo que pocos distinguen: le falta alma.

Lo mismo que en Proust, Kafka, Faulkner, abunda, acá es lo contrario.

Se narran las cosas más feroces, increíbles, mágicos, con una impasibilidad que cuesta distinguir en el maremágnum de novedades que se exponen y logra el portento de pasar por ciertas, verdaderas e irredargüibles.

He allí el quid del asunto.

Interesante punto que no disminuye en nada, en absolutamente nada, la obra magna de GGM. Por lo demás el mismo García Márquez concuerda y expresa que es su modus operandi. Por lo tanto, no hay nada más que decir. Es su originalidad.

Es un destello, un imponderable, algo que se presiente, pero que pocos habían intuido.

Pues bien ¿por qué lo traemos a colación ahora, cuando su alma se fue al infinito y cuando en torno rebullen los halagos, las lisonjas, los panegíricos?. Por gusto personal. Nada más. Algo habíamos intuido de esa gran obra, que hemos leído tres veces, algo que estaba en aire, en el ambiente, algo faltaba, porque todo lo demás es excelente, increíble, inverosímil y, sin embargo, absolutamente creíble, verosímil y notable. Y también porque en El Mercurio del 20 de abril de 2014 aparece en un artículo de J. Edwards analizando Cien Años de Soledad como obra maestra.

Coincidencia y oportunidad para expresar nuestro antiguo punto de vista que hoy, obviamente, carece de absoluta importancia y a nadie importa.

Pero nos dimos el gusto de coincidir, sin darnos cuenta, con nuestro escritor favorito.

En sustancia, hay libros que necesitan ser explicados para ser entendidos. Para ello emergen los críticos literarios que no siempre dan en el clavo y oscurecen en vez de clarificar el tema.

En el caso de GGM no es necesario explicar nada. Hay que leerlo y disfrutar de una prosa magnifica, un estilo sencillo, una temática admirable y original, en los tiempos que pocas cosas son primigenias y bellas.

Es su mejor legado.

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