GONZALEZ VERA, Eutrapelia Honesta recreación

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Por Jorge Arturo Flores

Prohibida su reproducción, salvo que se indique el nombre del autor y la fuente

El libro fue editado por Colección Babel, perteneciente al escritor Enrique Espinoza. Eran textos de bolsillo, primorosos, bellos, pulcros, de poco volumen. Fue una iniciativa formidable.

Gonzalez Vera escribe tres breves ensayos: El Conferenciante, Buscadores de Dios y el Escritor y su Experiencia.

Donde toca el cielo con un humor a toda prueba, seguido del análisis sicológico de los participantes de una conferencia realmente notable, finalizando con una sátira sobre las costumbres de los ciudadanos es en el ensayo El Conferenciante.

Podríamos abundar en ello, pero debemos seguir el ejemplo de Gonzalez Vera en cuanto a concisión y síntesis.

Dentro de la misma Linea, en el capítulo Buscadores de Dios, Gonzalez Vera hace gala de su humorismo y escepticismo congénito en torno a las religiones, sus seguidores y los que las dirigen. Se interna en la naturaleza humana para buscar explicaciones frente a la disposición natural del ser humano en creer en un ser superior, provocado indudablemente por el conocimiento de su límite y debilidad. Y en esos avatares de nuevo suelta la pluma en digresiones amenas, agudas, con sutiles gotas de ironía, permitiendo al lector distender asiduamente sus labios en una sonrisa constante.

En el fondo, hay mucha hondura filosófica.

Habla de sí mismo, por primera vez, en El escritor y su Experiencia. Se toma en solfa, se ríe de sus desventuras editoriales, especialmente cuando habla de la publicaciones de sus dos primeros libros; cuenta sus inicios literarios, las amistades que lo impulsaron escribir, los diferentes oficios realizados, se ausculta, presenta su modus operandi literario, sugiere formas de escribir, pero también mira a su alrededor posando la mirada en sus colegas, efectuando con ingenio una vivisección de los llamados por el espíritu a escribir. Muchos no pasan la elevada vara que coloca el autor en torno a ciertas precisiones artísticas y, en general, se ríe de la petulancia que algunas veces contagia a quienes se creen escritores.

(cronica en desarrollo)