GONZALEZ VERA, introducción a una relectura

gonzalez vera

 

Por Jorge Arturo Flores

(Prohibida su reproducción, salvo que se indique el autor y la fuente).

Después de Alone (Hernán Díaz Arrieta), el escritor José Santos González Vera debe ser el escritor que coge con mayor propiedad el ánimo de pulcritud estilística en los escritos. Como sabemos, Alone es insuperable e irrepetible, pero González  Vera tiene también páginas brillantes. Ambos hacen profunda reverencia a la síntesis, brevedad y al humor fino, perlado de ironía y provisto de  una agudeza psicológica  que no se halla en sus pares.

Cierto que  están Filebo y Edmundo Concha, también próceres en los campos de escribir bien, especialmente en lo referido a las citadas  virtudes, pero los dos primeros se llevan todos los palmarés.

Hoy, a qué negarlo,  escribir bien es una añejez. No hay continuadores de esa bella escuela. Además, no les interesa, que es lo peor. Por eso conviene retornar a nuestros escritores que en el pretérito  pulieron la frase y nos dieron momentos de placer estético notables e imperecederos.

El autor que nos preocupa no se esmeró en producir demasiado y sus reediciones generalmente aparecían “corregidas y disminuidas“, en un claro afán de refinamiento estilístico y como  búsqueda de cierta perfección en el escribir que es admirable. La expresión “disminuidas“, además de convenir con su filosofía de vida, es también, aunque no lo quiera, una suave bofetada a la soberbia de muchos escritores que sólo aspiran a producir más y más, sin detenerse en la calidad de sus obras.

Dudamos, eso sí,  que hayan captado la ironía.

González Vera cuenta con nuestra admiración desde tiempos inmemoriales y, producto de ella, volvemos cada cierto tiempo sobre sus libros, releyéndolos con evidente fruición. Es lo que debe hacer todo  lector cuando tiene al frente a  sus escritores favoritos. Eso permite una vigilancia constante  y el tiempo, que es el verdadero juez, dictaminará sobre la trascendencia de los libros.

González Vera, felizmente, permanece  inmutable en la cronología.

Por ello, es un clásico, aun en estos tiempos.

Daremos una rápida vista sobre algunos de sus libros que alguna vez leímos con delectación, lo justo para convertirlo en uno de nuestros favoritos y que hoy, después de mucho tiempo, releemos. Será una mirada breve, respetando por cierto la inclinación de Gonzalez a lo conciso, donde reflejaremos nuestra opinión, que jamás será docta, académica o exhaustiva.

Mirada de lector.

En el caso especifico del libro Vidas Mínimas, el lector avisado detectará algunas reiteraciones en torno a la tarea de Gonzalez Vera y jurará, a ojos cerrados,  haberlas visto en otros trabajos de nuestra autoría. En efecto, puede jurar tranquilo  y  no en vano, porque esa crónica y otras dos dedicadas en el tiempo (Gonzalez Vera, síntesis, brevedad y humor y Gonzalez Vera, un escritor singular),  fueron diseñadas con anterioridad a lo que ahora nos preocupa.

Para no interpelarlo ni provocarle un mal rato, puede saltárselas sin remordimiento.

Teniendo siempre  presente la mirada sintética que Gonzalez Vera proyectó en sus escritos, ademas de la consabida brevedad, no hemos desparramado en esta misma página los juicios sobre sus libros, sino preferimos darle la independencia a cada uno de ellos. El lector podrá, entonces, leerlas en esta misma pagina web (www.escritorjorgearturoflores.wordpress.com) de acuerdo al detalle que más abajo indicamos:

Gonzalez Vera, Alhué

Gonzalez Vera, Vidas Mínimas

Gonzalez Vera y “Algunos” escritores

Gonzalez Vera, Eutrapelia Honesta recreación

Gonzalez Vera, La Copia y otros originales

Gonzalez Vera, Necesidad de Compañía,