González Vera un singular escritor

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Jorge Arturo Flores

Cuando José Santos González Vera obtuvo el Premio Nacional de Literatura en el año 1950, todo el mundo puso cara de espanto, sorpresa y hasta resquemor. Pero cómo,¿ le han dado el Premio, si apenas ha escrito dos libros?. Era lo que más se repetía.

En verdad el hombre había escrito poco.

“ –Es cierto –  diría Alone –  tuvo esa discreción”.

A la sazón eran dos los libros publicados: En El Conventillo y Vidas Mínimas ,   textos que no sorprendían a nadie por su peso y que, por el contrario, enmascaraban desde esa aparente liviandad, un preciosa almendra, la precisa para convertirlo en un gran escritor.

-Ahora escribirá – no faltó quien apuntara irónicamente.

Pues sí, escribió, no mucho, pero lo bastante para dejarlo empinado en la cumbre de las letras chilenas. En total fueron 8 libros.

González Vera sorprendió a todos por su peculiar manera de ser. Un escritor que publicaba sus libros “corregidos y disminuidos”, que escribía como los dioses y en que el humor, un fino humor, por cierto,  campeaba en sus páginas. Además,  el hombre era quitado de bulla, no era publicista de sí mismo ni tocaba el bombo para llamar la atención. “No se creía el cuento”, en otras palabras, al contrario de muchos colegas suyos que sin ningún esfuerzo se creyeron casos únicos.

Su trabajo lo representa cabalmente. Un poco a la sordina, como hablando bajito, describe un mundo oscuro, triste, complejo, como lo es la vida de los pobres en los conventillos o las vicisitudes que deben correr algunos para sobrevivir en el mundo. Todo un escenario que no es para pintarlo en colores ni aplaudirlo de pie. Pero escrito de tal manera, con tan esplendido estilo, huyendo del panfleto y la ramplonería, que su lectura cautiva por lo bien escrito que está, por el humor esplendente, por un estilo que es todo un portento por su brevedad, síntesis y sencillez. Su libro Alhué, por ejemplo, es una joya que reúne todas las virtudes comentadas. En la misma senda, pero más hondo, es Vidas Mínimas. Después en Eutrapelia, La Copia y otros originales y Necesidad de Compañía se explaya en la observación humana, con verdaderos hallazgos estilísticos, minuciosamente, y con un sentido del humor admirable.

En el año 2013 se  publicaron sus Obras Completas, en dos tomos, totalizando 900 páginas. ¡Casi 1000 páginas!. Como para no creerlo.

Sea propicio este breve homenaje a quien nos ha dado, en  un mínimo número de páginas, un enorme placer estético.

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