HERNAN DÍAZ ARRIETA (Alone): Los Cuatro Grandes de la literatura chilena.

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por Jorge Arturo Flores

Análisis Mínimo Del Libro

Constituyen cuatro ensayos sobre los que Alone considera 4 grandes de las letras chilenas: Augusto D Halmar, Pablo Neruda, Gabriela Mistral y Pedro Prado. Se publicó en 1963. La diferencia con el ensayo clásico, sesudo, moroso y enrevesado, es que acá Alone trabaja sobre la obra de cada uno de ellos con su peculiar mirada, pero, al mismo tiempo, divaga en torno al aspecto humano de los escritores. Tal vez ese matiz es lo que lo hace diferente. El escritor y la persona constituyen la temática del texto. Todo ello redactado con un estilo brillante y provisto de un lenguaje extraordinario. Una lengua que se vuelve hasta coloquial sin perder su donaire. Estilo que hace una profunda reverencia a la síntesis y a la brevedad. El texto se lee con agrado, mantiene el interés y logra acercarnos a la figura de cuatro autores chilenos que, si bien no son los más grandes, (con excepción de los 2 poetas), representan en cierta forma una suerte de hitos en las letras chilenas. Todo, por supuesto, desde la perspectiva de quien ha sido mencionado como el mejor crítico chileno.

A nuestro parecer, y dentro de la tónica humana que Alone busca en sus personajes, las relacionadas con D’Halmar y Gabriela Mistral resultan la más emotivas y profundas. El dolor íntimo, la eterna tristeza, esa melancolía que nunca acaba, surgen bien descritos. En cambio, Pedro Prado brota más difuso, más parejo, sin recovecos. Sobre Pablo Neruda se explaya en torno al personaje político, cuestión que en los anteriores no indica, hurga un poco en su personalidad y le da más importancia al trabajo, sin olvidarse del matiz ideológico, con lo cual, ciertamente, oscurece la mirada. Destaca la mirada de Alone sobre la tarea de Neruda y su empecinamiento por entender su poesía. Recordemos que Alone vio nacer a Neruda, le ayudó en la edición de Crepusculario y siguió su ruta constantemente. Para explicar esta dificultad por conocer el trabajo de un vanguardista recurre al dialogo, instancia instrumental que Alone ocupó, no mucho,pero  significativamente en sus crónicas literarias. Indicamos esta virtud por cuanto ella es privativa del narrador y no de un crítico literario. Con lo cual, en definitiva, se demuestra la capacidad de Alone para abordar sin complicaciones el arte de narrar.

Curiosamente, tanto Gabriela Mistral como Augusto D’Halmar y el mismo Alone, están unidos indeleblemente por sus opciones biológicas, lo cual ciertamente no tiene nada de literario, pero sí ayuda a explicar muchos aspectos de sus vidas, tanto literaria como cotidiana.

Los  magníficos ensayos que adornan este libro constituye una de las pruebas más relevantes de Alone tanto en el ensayo propiamente tal como en la crítica literaria. Su análisis es profundo, muy estético y no descuenta, como decíamos,  el factor humano en cada una de sus intervenciones. He ahí tal vez su mayor virtud. Habló de D’Halmar, Prado y Mistral cuando ellos estaban muertos, pero a todos los conoció en vida, convivió en su época con ellos (estuvo seis meses en Napoli con Gabriela Mistral, visitaba a Prado y Neruda), supo de sus triunfos y preocupaciones, recibió cartas y originales de sus libros. Más distante con D’Halmar, más cercano con el resto. El comentario sobre la vida y obra de Neruda cobra hoy mayor mayor alcance porque lo trató personalmente y en su escrito previó el futuro del vate, especialmente sobre el porvenir de sus poemas, casas y recopilaciones de caracoles.

En Torno al Título

Desafortunadamente la inclusión del artículo “Los” provoca de inmediato la comparación y no admite alternativas. Es discriminatorio e intolerante en su esencia, atrayendo la polémica. Tal vez quitando el artículo de marras, el texto habría quedado más afin con la idea literaria que sostuvo Alone durante su trayectoria en las letras. Es lo curioso, viniendo de un hombre que aplaudía la duda como fuente de progreso y abominaba de la pesadez académica que de por sí es excluyente . En otros libros también recurre a este prurito de categoricidad, que no es lo que se advierte en sus célebres críticas.

En este tipo de estudios es prudente no enfatizar.

Lo saludable sería elegir Cuatro Grandes de la Poesía Chilena (Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Nicanor Parra y Vicente Huidobro),Cuatro Grandes de la novela (Manuel Rojas, José Donoso, Eduardo Barrios y otro por completar), del Cuento (Francisco Coloane, Marta Brunet y dos por añadir), del Ensayo Literario (Benjamín Subercaseaux, Alone y dos por agregar), de la Crítica Literaria (Alone, Ricardo Latcham, Raúl Silva Castro y Hernan del Solar), etc.

Los nombrados están enunciados a partir de nuestra personal visión literaria.

Reflexión Personal: la importancia de un libro

Fue el primer libro de Alone que cayó en nuestras manos y fue el inicio de una interminable lista de obras chilenas, impulsado, ante todo, por la brillantez de su estilo. Quedamos, a los 17 años de edad, fascinados al leerle. Nunca habíamos tenido un libro que nos capturara por su estilo. Antes leíamos libros de aventuras (Salgari, Verne, London, etc.), pero jamás nos habíamos comprometidos con el mundo de la crítica y del ensayo.

Este libro nos abrió la ventana al mundo de las letras y desde entonces no hemos descansado en el estudio de ella, específicamente la chilena.

Leímos toda su obra, reunimos la mayor cantidad de sus crónicas literarias publicadas en el Mercurio (desde 1965 hasta 1978), hurgamos en los comentarios sobre su figura literaria. En fin, hicimos todo lo que un entusiasta discípulo desea conocer sobre su maestro.

Leímos y releímos el libro muchas veces. Nos impregnamos de su estilo. Analizamos la causa, el origen de esa maravilla de escribir, sus raíces, investigamos qué era lo que lo hacía distinto al resto que, desde entonces, salvo algunas excepciones, nos parecieron que escribían derechamente mal.(Las singularidades son González Vera, Filebo, María Luisa Bombal, Manuel Rojas, Edmundo Concha).

Fue el encuentro con el gozo de escribir.

Sirvió, además, para penetrar en la vida y obra de Neruda, Mistral, D’Halmar y Prado, mirados desde una atalaya distinta a lo común, especialmente en la forma de tratar los temas y hacer interesante un análisis de suyo complicado y mayormente tedioso.

Por eso le debemos tanto a este libro. Por ello lo miramos y remiramos, lo tocamos, olemos y palpamos su portada, dejando correr los dedos por ella. Lo releemos constantemente. Por eso nos agrada tanto el color celeste, que es el de su anverso y reverso.

Es increíble como un hecho aparentemente descuidado puede trastocar toda una manera de vivir: Elegimos el libro en Constitución, donde cursábamos en el Liceo quinto humanidades, merced a nuestra madre, solamente porque nos agradó la portada de color celeste.

El espíritu sopla donde quiere.

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Publicada en la revista La Letra Grande. Más antecedentes sobre la vida y obra de Hernan Diaz Arrieta (Alone) en nuestra pagina web http://www.semblanzasliterarias.wordpress.com, en esta misma página http://www.cronicasliterarias.wordpress.com y en escritorjorgearturoflores.wordpress.com

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