HERNAN RIVERA LETELIER : La Muerte es una vieja Historia

Prohibida la reproducción del texto, salvo que se mencione nombre del autor y la fuente.

descarga (1)Por Jorge Arturo Flores

El prolífico escritor chileno publica su libro número quince (2015) y, al contrario de sus versiones anteriores, esta vez incursiona en un nuevo género, el policial.

La novela policial, al menos en Chile, tiende a ser un tanto desdeñada por el público en general y los críticos en particular. No crece  en abundancia. Sus cultores  se han transformado en autores de culto, suman un  número más bien reducido, aunque últimamente se aprecia un mejor desarrollo .

Hoy suman uno más.

Rivera Letelier, como sabemos, es el novelista de la pampa y sus escritos anteriores versan sobre las innumerables anécdotas que dicen relación con la precaria vida de los mineros en los campamentos nortinos.

Hoy lo recibimos escribiendo sobre un tema netamente policial.

LA MUERTE ES UNA VIEJA HISTORIA (2015)

El argumento general de la novela (204 páginas) trata sobre las vicisitudes corridas por el investigador  Tira Gutiérrez y su asistente, la hermana evangélica Tegualda, relacionados con las violaciones seriales ocurridas en el cementerio de la ciudad de Antofagasta y que, obviamente, tiene conmocionada a la ciudadanía.

Las investigaciones policíacas no daban con el malhechor.

El protagonista principal es un investigador  al modo chilensis. Poco avisado, hizo curso por correspondencia, antiguo minero, afiatándose aun en  el tráfago de la ciudad. No fuma, bebe solamente té, no maneja automóviles. Ella viste el tradicional ropaje evangélico, es decir, largo hasta las rodillas y rodeándole el cuello. Curiosamente no lleva el pelo suelto hasta la cintura, sino enrollado, como “tomate”. Se ve grácil, viva, atractiva.

Las ropas holgadas traslucen un cuerpo bien formado.

El diálogo de ambos es profesional con escasos atisbos de confidencia, sin dejar irrumpir los sentimientos ni la intimidad. Ciertamente hay ironía por parte de él sobre su religión, pero ella lo sorprende con respuestas atinadas y lejanas a la religiosidad, aunque a veces su boca profiere sentencias bíblicas.

El autor lanza dos bengalas para desviar la atención del lector: El Muertito y un individuo con características de violador. Pero no son. La búsqueda del culpable se conserva durante toda la narración. Esta no es lineal, aunque  muy dinámica. Hay raccontos, se detiene en algunos capítulos para explicar los orígenes de personas y circunstancias. Pero lo hace de tal manera que no entorpece la lectura. ¿Por qué?. Porque Rivera Letelier tiene una facultad matriz: sabe narrar, sabe entretener. Es honesto en su tarea. No es rebuscado.

Utiliza el lenguaje de la cotidianidad.

Como todos sus trabajos, hay un telón de fondo en que desfilan situaciones contingentes. En este caso, las marchas estudiantiles, la abundancia de colombianos y una salida de Piñera.

También su mirada describe con alguna fruición los tugurios, los lóbregos cuartos de algunos protagonistas, la vida de prostitutas, los antros donde coexisten, los barrios de la droga, sexo y alcohol.

Es una marca registrada.

Al contrario de sus creaciones anteriores, la acción acá se sustenta al través del dialogo entre el Tira y la hermana. Dialogo fluido, a veces irónico, mordaz, siempre humorístico. Felizmente, pocas descripciones de lugares y algunas sobre los protagonistas, sin abuso. Lo importante es no cortar el hilo del relato y mantener el suspenso, como toda obra policial que se precie.

Hay tics a la filmografía de detectives privados, sus oficinas, sus modus operandi, todo en un tono humorístico, a veces pícaro……

El lector devora las páginas porque desea conocer al  violador  que abusa de sus víctimas  en los mausoleos del cementerio. Inmuebles nauseabundos y acompañados de urnas descubiertas, con los esqueletos a la vista. Un violador muy sui generis que incluso tiene la delicadeza de usar condón y le agrada que las victimas canten, mientras sacia sus bajos instintos, es decir, los instintos de abajo.

Tiene un olor a muerto espantoso y es lujurioso extremo.

Todo se sabe en la tercera parte. Si bien cada escritor es dueño y señor de finalizar la  obra como le plazca, personalmente preferimos los finales filudos, sorprendente, esos que dejan al lector con la boca “en forma de O”. Alcanzamos a sorprendemos solo cuando, en las investigaciones del Tira Gutiérrez, da con el amante del marido de  una  mujer, que no es precisamente otra mujer, sino un hombre, y no cualquier hombre, sino el cura de la iglesia.

Eso fue intempestivo.

No tanto el final de libro. Este muere mansamente después de inferir quien es el violador y su final estrepitoso.

La novela se lee con fruición, interesa, se agradece el estilo claro, su lenguaje cotidiano, el dinamismo de la acción, la simpatía de  los personajes, el ambiente recreado, el asunto en comento.

Buen aporte de Rivera Letelier en las lides policiales.

_____________________________________APENDICE_______________________________

LOS CONSABIDOS ATAQUES DE LA SEUDO CRÍTICA

Como sabemos, cada libro publicado por el autor talquino, avecindado en el norte, provoca el inmediato escozor de los seudo críticos chilenos, extasiados en la publicación de sus artículos periodísticos, mirándose constantemente el ombligo, sin más óptica que una cerrada, obtusa y limitada obsesión académica, propia de quienes, al parecer,  no fueron ni tuvieron  nada en su vida y necesitan exhibirse al través de las vestiduras universitarias, alejando, un ratico, su indudable complejo de inferioridad. Pero, como es de ordinaria ocurrencia, nada de ello fructifica, ya que  “la mona, aunque se vista de seda…”

Hay un caso que resulta patético. Se trata de Patricia Espinoza, que escribe en Las Ultimas Noticias (publicidad gratis). Obviamente, jura que es crítica literaria. Y debe recibir, sin duda,  el aplauso servil de algunos enanos mentales. Sus arteros dardos al novelista manifiestan una insoslayable animadversión hacia todo lo escrito. Sus frases, que columbra son para el bronce, muestran la misma inquina de quienes envidian el éxito comercial y literario del autor de la pampa chilena. Véase estas palabras: “ La marca de fábrica del autor (no dice escritor. Seguro lo mira hacia abajo): situaciones y personajes estereotipados, anécdotas cursis, resabios de realismo mágico, lenguaje empalagoso y una enorme fragilidad técnica”… Más adelante dice:” falta de reflexión,  superficialidad del tratamiento de los crímenes, de las  víctimas y victimarios”.  Y para rematar tal cúmulo de impertinencias, finaliza el artículo de marras con una expresión que representa el pináculo de la mala leche y peor clase. Sin ninguna vergüenza, porque no la tiene, y con un desparpajo propio de los estultos, dice que el libro tiene un gran mérito: ser el primero de los peores libros de Hernán Rivera Letelier.

Es demasiado.

Antes le echó en cara su falta de oficio en el género policial. Señores, es  primera vez que Rivera Letelier incursiona en este ámbito. ¡Cómo habría de tener oficio!. ¿Es necia de origen o la cortaron verde?.

Uno se pregunta ¿y para qué lo lee, entonces, si  sabe todo el engranaje?.¿Masoquismo?

¿O pretensiones de fama a costa de un famoso?.

Vaya a saberlo usted. Pero sin duda sus palabras destilan bilis por donde se le mire. Nada hay bueno. Todo es renegrido.  Volvemos a lo mismo: ¿Para qué gastar su  tiempo en leer algo que  intuye no es grato a su paladar y le provoca dolores de estómago?.

¿La clásica e incontenible pedantería y pesadez académica, propia de seres que no tuvieron nada en su existencia gris y codician el renombre?. ¿Deberemos indicar, acaso,  la envidia, esa melancolía por el bien ajeno, como el motor de su resentimiento?.

No se explica de otra manera tanto desdén y aversión hacia un escritor chileno.

Qué distinto, una vez más, el comentario de José Promis en  El Mercurio ( 19 de abril de 2015) reivindicando la facultad matriz de Rivera Letelier en cuanto a narrar con ingenio, buscando, por sobre todo, entretener al lector, sin mayores honduras y con mucha honestidad. Hay una distancia sideral  cuanto a solidez,  erudición,  seriedad, profesionalismo, propios de un gran crítico e investigador literario, académico para mejor entender (pero de los  rescatables) en comparación con la frágil, insulsa y visceral crónica de Espinoza.- Aquellas constituyen virtudes de las que Espinoza  carece ostensiblemente y que, a ojo de buen cubero, jamás poseerá.

No hay cotejo posible.

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LIBROS PUBLICADOS POR HERNAN RIVERA LETELIER

Poemas y pomadas. 1988

Cuentos breves y cuesco de brevas.1990

La reina Isabel cantaba rancheras. 1994

Himno del ángel parado en una pata, 1996

Fatamorgana de amor con banda de música.1998

Donde mueren los valiente (1999)

Los trenes se van al Purgatorio.2000

Santa María de las Flores Negras (2002

Canción para caminar sobre las aguas (2004)

Romance del duende que me escribe las novelas (2005)

El fantasista (2006)

Mi nombre es Malarrosa (2008)

Mi La contadora de películas (2009)

El Arte de la resurrección (2010).

El Autor de Epitafios (2011)

Historia de amor con hombre bailando (2013)

El Vendedor de Pájaros (2014)

La muerte es una vieja historia (2015)

 

BIOGRAFIA

Nació en Talca (1950). Vivió hasta los 11 años en la oficina salitrera Algorta. Al finalizar ésta, se traslada la familia a Antofagasta, donde muere su madre. Sus hermanos se van a casa de sus tías. El se quedó en Antofagasta solo, hasta los 11 años aproximadamente. Para sobrevivir, vendió diarios. Posteriormente trabaja como mensajero en la empresa Anglo Lautaro (hoy Soquimich). A los 18 años entró a un taller eléctrico. Pero su afán aventurero lo envió a recorrer, por tres años, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador y Argentina. Regresó en 1973 a Antofagasta e ingresó a trabajar en la empresa Mantos Blancos. Se casó con una niña de 17 años teniendo él 24. Después partió a Pedro de Valdivia, otra oficina salitrera. Estudió en la escuela nocturna séptimo y octavo año y en Inacap obtuvo su licencia de enseñanza media.. Actualmente  vive en Antofagasta con su esposa y cuatro hijos. Ha obtenido en dos oportunidades el Premio Consejo Nacional de Libro (1994 y 1996).Fue nombrado Caballero de la Orden de las Artes y Las Letras por el Ministerio de Cultura de Francia (200

Obtenido de http://www.semblanzasliterarias.wordpress.com

VER MAS SOBRE LIBROS DE HERNAN RIVERA LETELIER EN http://www.cronicasliterarias.wordpress.com y tambien en http://www.escritorjorgearturoflores.wordpress.com

 

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