HERNAN RIVERA LETELIER: Santa María de las Flores Negras.

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Por Jorge Arturo Flores

Hernán Rivera Letelier (1950) ha publicado su quinta novela, Santa María de las Flores Negras.Anteriormente, y a modo de información, publicó La Reina Isabel cantaba rancheras (1994), Himno del ángel parado en una pata (1996), Fatamorgana de amor con banda de música (1998) y Los trenes van al purgatorio (2000).

Para escribir esta novela, esta gran novela, Hernán Rivera investigó la matanza de Santa María acuciosamente.

Se esmeró en indagar todo en la prensa de entonces y consiguió recrear acertadamente la época, el ambiente, la sociedad, el mundo de ricos y pobres.

Se demoró, según él, tres años en investigar todo.

Cuando las ideologías se tornan irreconciliables

El volumen que nos preocupa no gustará indudablemente a quienes se abanderizan en la ribera derechista de este país. Aun cuando hoy se tiene claro los orígenes de muchas barbaridades cometidas por chilenos contra chilenos, el factor político juega demasiado fuerte en las mentalidades e impide un reconocimiento cabal de las debilidades humanas. Los que están en las antípoda de la derecha, es decir, la izquierda, recordaran el martirio de los pobres calicheros con pena, furor y rebeldía, carga que transportan por el mundo aquellos que tuvieron la osadía de pedir a los dueños del trabajo remuneraciones justas.

La historia está plagada de estas amargas experiencias.

Sin embargo, y esto habla bien de Rivera Letelier, este libro no es un texto panfletario ni menos ideologizante. El autor ha tratado de ofrecer un panorama lo más certero posible de esa acción inexplicable y vergonzosa de los uniformados de la época. Aunque para nadie se oculta la inclinación política del autor, en las páginas se transcribe una mirada más bien serena, sin esconder, en todo caso, la tristeza de observar a compatriotas eliminando físicamente a sus propios hermanos.

Santa María de las Flores Negras (1)

Dividido en tres partes, la acción comienza en una oficina calichera del norte chileno. Surgen los protagonistas que van a sostener el relato: el romance de Idilio Montaño y Liria María, el personaje central Olegario Santana y sus dos jotes en el techo de su miserable cabaña, Domingo Domínguez y José Pintor, cada uno con su acabada caracterización, las nobles prostitutas, la valiente y fuerte Gregoria Becerra y su hijo Juan de Dios, además de un extenso friso que dibuja a los pampinos, el Iquique de entonces, la vida sufriente de los hombres que trabajan el salitre y por supuesto, el reverso de la medalla: los administradores sin conciencia, las autoridades ineficaces y temerosas del gran capital, y, arriba, en la pirámide, los gringos dueños de las minas: duros, lejanos e inescrupulosos.

La acción se desenvuelve en tres partes, siendo la última la más terrible y honda.

Incuestionablemente el alma cristiana, especialmente los de espíritu sensible, debiera estremecerse frente a tanta bajeza y crueldad. Es inevitable. No imagina que pueda haber existido. Se rehúsa a aceptarlo. Pero la realidad es más dura y al final los acontecimientos caen por su propio peso. Poco a poco la historiografía de este país ha ido develando sus secretos mejor guardados y todo aquello que se nos presentaba como verdades absolutas, hoy están seriamente cuestionadas.

Este libro descorre la cortina sobre un hecho luctuoso que ennegrece nuestro pretérito.

La evidente evolución narrativa de Rivera Letelier

Sin duda alguna que esta novela nos presenta a un escritor maduro, con mayor oficio, narra mejor que en sus dos primeras novelas, no se alarga tanto, describe lo justo y tiene un talento especial para adentrarse en el mundo de la gente humilde y trabajadora. Los dibuja con sus virtudes y flaquezas, siendo profundo el análisis del alma pampina.

No en vano conoce profundamente esa realidad

Además, condimenta muy bien el relato con lampos de humor, muy chileno por lo demás, con lo cual la lectura se torna atractiva, interesa, no aburre y se presiente el desenlace. Bueno, quienes saben de la historia de Chile, deben forzosamente conocer el fin de aquella tragedia.

No obstante lo que hemos expresado anteriormente, (y como en materia de gustos nada hay escrito), surgen algunos dardos hacia su trabajo como escritor. Nos recuerda un poco el desdén de ciertos autores chilenos hacia la tarea de Isabel Allende. En la edición de diario Las Ultimas Noticias de Santiago de Chile, 21 de agosto de 2002, Alejandro Zambra no trepida en expresar que “la obra de Rivera Letelier demuestra que la moralina, el engolosinamiento argumental y una inmoderada dosis de pintoresquismo sólo sirven para camuflar inepcias narrativas de marca mayor”. “El desarrollo es demasiado previsible, persisten los estériles rebuscamientos lingüísticos y el autor insiste una y otra vez en el maniqueísmo”.

El diario Las Ultimas Noticias pertenece a la sociedad periodística El Mercurio.

Por su parte Enrique Lafourcade recurre a la ironía: “Hernán Rivera Letelier, el esforzado trabajador de pluma y pala, de combo y computadora, dueño de una prosa lírica repipiada con palabras de la Real Academia”. Luego se pone serio: ” Su prosa proletaria y ornamental está trufada de cursis y deplorables metáforas”.

Don Enrique Lafourcade tiene a cargo una crónica semanal en el diario El Mercurio.

Volvemos a reiterar: “en materia de gustos no hay nada escrito” y esperamos que las objeciones al trabajo de Rivera Letelier sean enfocadas desde prismas estrictamente literarios y no desde la oscura tarima de los debates políticos.

Un libro que vale la pena leer

“Santa María de las Flores Negras” se nos presenta como un trabajo serio, preciso, emocionante, con indudables condiciones narrativas del autor. Un buen libro que vale la pena leer. Hernán Rivera se consolida de esta manera entre los grandes escritores de Chile. En eso creemos que no hay discusión.

Además, ha tenido un éxito impensado en el exterior. Parodiando a Benjamín Subercaseaux:“Tanta gente no puede equivocarse”.

Bien por él y por nuestra literatura chilena, puesto que se necesitaba un necesario relevo.

Aunque a muchos les cueste aceptarlo o los haga fruncir el ceño o enarquen las cejas.

 

(1) El escritor francés Jean Genet publicó un libro con el titulo de Notre Dames des Fleur (1944) que se traduce como Santa María de las Flores. Simple acotación.

 

FOTO: Memoria Chilena

Ver biografía, comentarios y libros publicados de Hernán Rivera Letelier enhttp://www.Semblanzasliterarias.wordpress.com

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