JORGE GONZALEZ BASTIAS Y CONSTITUCION

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Jorge Arturo Flores, escritor maucho.

Tal como ocurre con la figura del escritor Mariano Latorre, los mauchos nombran de inmediato al poeta Jorge González Bastías como nacido en la Perla del Maule, sindicándole como maucho de tomo y lomo. En verdad, es un detalle, pero no conviene ahondar en el error.

González Bastías, siendo un gran bardo, nació en Nirivilo.  Viajaba en tren desde Infiernillo (Hoy González Bastías)  muy seguido al puerto y su presencia en éste fue tornándose cada vez más cercana. Al verlo constantemente, el imaginario popular lo hace suyo y prende velas en su entorno.

Está bien.

Preferimos, en este caso, tratarlo de maucho adoptivo.

Pues bien, advertida esta situación, nos trasladamos a su obra poética (1). No publicó mucho. Lo justo y necesario. Eso sí tuvo la suerte de vivir en una época que se valoraba la literatura y fue cercano a célebres escritores y poetas chilenos.

Eso provocó que su obra y su persona estuvieran siempre en un sitio importante.

No obstante ello, y hacia allá apunta nuestro comento, González  Bastías, admirador de nuestra pequeña patria, asiduo visitante y contertulio permanente de los habitantes mauchos, no estampó en su poesía la imagen de nuestro Constitución querido ni fue abundante nombrándolo, como lo hicieron otros. Solo hemos entrevisto un poema dedicado al viejo Huanay (o Guanay), (2) que es muy bueno.

Nada más.

En cambio, la figura preponderante de la poemática maucha, don Manuel Francisco Mesa Seco, impregnó toda su obra del recuerdo de la ex Nueva Bilbao, demostrando con ello su infinito cariño por la ciudad que lo vio nacer.

Pero no importa.

No es  tema relevante. Solo se hace notar este vacío del gran poeta en su obra. Nada más. Como mauchos, claro está, nos habría gustado que se hubiese explayado más en torno al pueblo querido, pues habríamos sabido de las mieles de su bella poesía. Pero no fue así.

Sirva, en todo caso, este breve glosa como un sincero homenaje al poeta González Bastías por la belleza de su obra, por su abnegada vocación artística, por su destacadísima tarea como hombre público y, también, por su presencia bonachona, humilde, lejano de los corrillos literarios, ausente de la contingencia y dedicado únicamente a su Infiernillo, su casa, su poesía, la ayuda que prestó a los vecinos.

Leamos dos poemas: el dedicado al viejo guanay y a un “viejo de barba blanca:

EL VIEJO GUANAY

Me fui de aquí, señor, hace treinta años
y vuelvo sólo por mirar
estos cerros abruptos, este río,
estos caminos de mi mocedad.

Hay en mis ojos un encantamiento
y no me canso de mirar.
No está la casa donde yo vivía.
Los almendros están.

Las gentes de hoy tal vez no me conozcan
y pasaré y dirán:
Un viejo, un viejo… quién lo ha visto nunca?
y luego… nada más.

Pero cuando florezcan los almendros
y lleguen vientos ásperos del mar,
la tierra que labró mi brazo joven
quién era yo, dirá.

El río en sus corrientes del invierno
mi voz recordará:
Iza, vuelta, al trinquete, remo, suelta…
Y pudiera no recordar?

Hay otro, y con eso finalizamos, que nos ha parecido siempre emotivo:

 

ELEGÍA SIMPLE (Del libro Misa de Primavera)

Tenía blanco el cabello,

tenía la barba blanca

i una dulzura de amor

i de ensueño en la mirada.

 

Tenía pálido el rostro,

tenía las manos pálidas…

se fue una tarde i ya nunca

más se oyeron sus palabras.

 

No se oyeron más sus pasos

en los patios de esa casa,

ni lo han visto más sus perros

que sollozando lo aguardan.

 

Abandonado quedó

el bastón que acostumbraba,

nostálgico de esas pródigas

manos que ya no se alargan.

 

Pero aún en esas tardes

en que se recoje el alma,

en todo hai como una sombra

trémula que se agiganta.

 

Cuando se iba ya, dejó

en el campo una mirada

tan honda i triste, que aún

está congelada en lágrimas…

 

Tenía blanco el cabello,

tenía la barba blanca…

tenía pálido el rostro,

tenía las manos pálidas.

 

 

 

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(1) Libros Publicados

 Misas de Primavera 1911

Poema de la Tierras Pobres 1914

Vera Rustica 1933 (recogido por Roberto Meza Fuentes)

Del venero nativo 1940

Antología de Jorge González Bastías 1952 (por Jerónimo Lagos Lisboa)

(2) Marineros del río Maule. Surcaban las aguas del Maule en sus lanchas, trayendo  productos  del ex Puerto Perales al Puerto Mayor. Después, con la llegada del tren, perdieron protagonismo y trabajo. Mucho prosiguieron como marineros de los faluchos.

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