La discutida sexualidad de los dibujos animados

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Jorge Arturo Flores

 

Comienza a despuntar la mañana de la homosexualidad en todas partes del mundo. Saliendo del closet, la prensa se solaza con la  marea rosa que comienza a crecer en pos del poder social y sexual de este mundo. Y, además de nombrarlos, con verdaderas sorpresas ciertamente,  también emprende, ¿a modo de respaldo?,  un descarnado análisis de ciertos personajes literarios y, por supuesto, de los conocidos “monos animados” (como le decíamos antaño), vulgo historietas o cómics,  que custodiaron las horas libres de quienes fuimos niños, de nuestros hijos y de la infancia en general.

Mucho se habló (y se habla) de la discutida sexualidad de “Batman y Robin”. Hasta chistes se tejen en torno  (“se les queda la patita atrás”). Ahora surgen como discutibles la virilidad del ratón “Mickey” y el perro “Pluto”, como igualmente se comenta en forma festiva las andanzas del Llanero Solitario con su amigo Toro e, incluso, se habla de “Robinson Crusoe” con el nativo “Viernes”.

Han ido más lejos.

En los homenajes al “Quijote de la Mancha”, se habla de una relación más allá de la amistad (o demasiado amistosa) entre El Quijote y Sancho. Para defender tal hipótesis, dicen que duermen  juntos en una misma  habitación y que en la novela no hay ninguna comedia de amor.

Parece exagerado.

No ha mucho, comprobamos cómo un héroe de nuestra hija, “Bob Esponja”, era homosexual definitivo, junto con el calamar y el crustáceo. A todos “se le apagaba el calefón”. Ella cantaba fascinada la canción de inicio. Vimos algunas escenas, motivados por la curiosidad. No cupo duda. Era un perfecto invertido. O sea, “se le quemaba el arroz”. Optamos por decirlo derechamente a nuestra descendiente.

Todavía tenemos grabada la O de su boca.

En Chile, al menos,  podríamos estar más tranquilos. A Pepe Antártico le gustan sobremanera las mujeres y Condorito, si bien no se casa nunca con Yayita, al menos se llena de corazones cuando la ve y no tiene reparos de conciencia cuando aborda a chicas espléndida de formas. No obstante, en la historieta abundan los “solteros” y son exiguos los casados (Doña Tremebunda y el padre de Yayita constituyen la excepción).

Se repite la constante.

La soltería, por lo demás,  abunda en todas las historietas,  como asimismo, los sobrinos y muchos, muchos  amigos, tal vez demasiados. ¿Una forma disfrazada de homosexualidad reprimida o sofocada?

Todo esto nos lleva a reflexionar sobre el trasfondo de libros de aventuras, cómics,  obras de arte y películas de ficción.

En el fondo no todo es tan claro. La creación humana está henchida de mensajes subliminales, interesados en colocar, al frente de los ojos y dentro de las conciencias, sus preferencias sexuales, políticas, sociales, sicológicas, etc. Toda inventiva está barnizada de personalismo, supone, en sustancia,  la muestra de vivencias y expectativas del creador. Ofrece memorias, profuso amor-odio,  simpatías y diferencias,   fobias y filias, etc.

Amplio es el   paño a cortar.

De esta manera, podríamos dilucidar muchos aspectos que no cuajaban con la atmosfera de algunos textos leídos y confirmaban otros que se debatían en la nebulosa de los disfraces.

Hoy, al menos, eso ha cambiado y los artistas, en general, no ocultan sus “opciones”, las manifiestan abiertamente y las insertan en sus espacios.

Son las bienvenidas transparencias.

 

 

 

————-O———–

 

El mundo de las historietas posee un tinte sugestivo, aunque lógico: mantiene  la eterna juventud de sus protagonistas. De lo contrario, las aventuras no serían las mismas. Es un viso trascendente. Por otra parte, y tal como lo hemos expresado, el matrimonio normal, es decir, heterosexual,( aunque hoy está en duda), no es el estado civil predominante, sino el celibato. Seguramente por motivos prácticos: un héroe con familia detrás no podría estar tanto tiempo ausente de casa, sin llevar el sustento diario, deviniendo por lógica en un padre y marido lejano. Puede ser. La soltería, entonces, es la que domina. Y por esa hendidura brotan las dudas, los análisis sesgados, se coge la  herramienta que esgrimen los contrarios a la heterosexualidad.

En otras palabras, los cómics no son precisamente fomentadores del núcleo familiar como  lo conocemos o hemos frecuentado a lo largo de la historia.

El tema da para largo en esto de hincarle el diente al trasfondo de los dibujos animados: sexualidad discutible de los protagonistas, abundancia de amigos, los célibes como factor superior, ausencia del foco familiar, mensajes subliminales en torno al dinero, el amor, la familia, el país, la democracia (porque la política no se prescinde), el establishment, un escaso amor a la cultura, etc.

Buen contenido para debatir.

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