LA FELICIDAD DE LOS IGNORANTES

Tal vez sean los únicos felices de esta tierra. Como no tienen ningún conocimiento, nada les importa, es decir, no tienen responsabilidad de saber. De esa forma viven en el cielo, si es que existe cielo, no se molestan por nada, no tienen conciencia del mundo, les da lo mismo lo que sucede,  la vida les surge parejita, sin sobresaltos y, si los hay, como tienen pésima memoria, no retienen nada, continúan sonriendo. Hemos conocido varias personas así. Algunos trabajan, otros viven a costillas de alguien, los menos sobreviven en la calle (eufemísticamente situación de calle). Si se mira este escenario, en verdad no falta razón cuando se dice que los ignorantes son los únicos felices en el planeta. No piensan, no razonan, no se aprobleman, no necesitan tanto sustento cultural. Para qué complicarse la vida si ésta es  dura. Y se las arreglan, los que trabajan o alternan con sus congéneres, para ser personas apacibles, hasta simpáticas, sin una gota de ácido, sonriendo, mirando bobamente. La actitud pudiese no importar, lo relevante es que, en el fondo, si es que tienen fondo, son felices de vivir, sin las complicaciones de la mayoría. Es lo más parecido al sueño de muchos: vivir contentos, sin contrariedades.

ARTURO FLORES PINOCHET escritor 2020