LA HOMOSEXUALIDAD ESTA DE MODA (artículo)

                         

Jorge Arturo Flores

Y  ¡ay ¡ del que se manifieste en contra de ellos. Rápidamente lo tildan de homofóbico, atrasado en el tiempo, poco progresista, opuesto en todo. General mente le agregan unas cuantas palabras de grueso calibre para que el homofóbico lo piense bien antes de hablar. Si el individuo está  en alguna reunión social y manifiesta su oposición a todo lo que huela homosexualismo, será  mirado con ojos aviesos, le gritarán airados  y más le valdría hundirse lentamente en su silla frente a la tormenta desatada por su juicio.

La libertad de expresarse, frente a esta moda, queda hundida.

No  aceptan que alguien critique a los invertidos y a las lesbianas. Es inconcebible tal actitud. A tanto  ha llegado todo esto que, incluso, los homosexuales están destruyendo algunos basamentos en los cuales los heterosexuales se respaldaban. Por ejemplo, el católico o el cristiano que cree a pie juntillas en la Biblia (suman un buen numero), ha hecho  dogma de fe lo que dice el Nuevo Testamento cuando uno de los apóstoles dice “no yacerán hombres con hombres ni mujeres con mujeres”.  Es lo que se ha escuchado por decenios. Pues bien, las personas  que aman a los de su mismo sexo, le enmiendan la plana a Dios, expresando que la Biblia está escrita por hombres, que la tergiversaron, que lo que se cuenta allí no es cierto, etc.

La Palabra de Dios, confundida, se esconde.

También cuestionan la “normalidad” de la pareja heterosexual. Encuentran que ellos son tan normales como los hetéros y no hallan diferencias. Por eso encuentran natural el matrimonio gay y la adopción de hijos. Van más lejos aún, no creen en la “normalidad heterosexual”, esto es hombre, mujer e hijos,  y,  si lo apuran un poco, no simpatizan incluso en la expresión “normal”.

Siglos de historia, en que la pareja heterosexual  fue el fanal de del desarrollo humano, caen estrepitosamente al suelo.

Y así, por ese mismo camino, destrozan cualquier argumento contrario,  deviniendo en la más dura discriminación heterofóbica. Se han tornado altaneros, soberbios, descalificadores, absolutamente intolerantes a la opinión en contrario. Pruebas  hay muchas y las vemos y escuchamos a diario.

Es lo que criticamos acerbamente.

El drama para los heterosexuales es que ahora deberemos ingresar lentamente …a los closets.

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