LA NECESIDAD DE UN SER SUPERIOR

Hablábamos no ha mucho con algunas personas que, a diferencia de muchas, permiten dialogar, intercambian opiniones y “no defienden su parcela”, sobre la necesidad de ciertas personas en materias religiosas. Convengamos que los citados tertulianos son mentes más amplias, con otra mirada, otra cultura, otro caminar. Tocábamos el tema de las religiones, pero, específicamente, el de las personas creyentes. ¿En qué sentido? En el que hay seres que necesitan creer en alguien superior a ellos para poder vivir, que les urge asirse de alguna mano para no caer, que no se imaginan vivir sin creer en ese Alguien que representa la idea Dios. Conveníamos que estaba bien, hay personas así, por lo demás, excelentes almas, y eso, en definitiva, los volvía contentos, porque caminaban en otra esfera, un tantico alejada de la realidad. Eran dichosos porque tenían resuelto el problema de su inquietud espiritual y lograron el bastón para marchar. En cambio nosotros, columbramos, no éramos precisamente felices porque dudamos,  andamos “buscando el cuesco a la breva”, analizamos, leemos, lo cuestionamos todo, nada nos convence, rechazamos las religiones humanas, aunque nunca negamos la esencia de un Ser Superior, un Supremo Hacedor, el Gran Arquitecto, la Energía Creadora, porque, mirada la historia, cuesta pensar que hemos llegado acá mediante la simple evolución. La teoría del Big Bang es eso, una simple teoría, aunque hay seres que creen que allí está el verdadero origen de la vida en el cosmos. Pero no tienen asidero, tan solo teorías. Aún no logran hallar el eslabón perdido y hablan de evolución. En fin, la conversa era rica e interesante. Y ahí notamos como el hombre, hoy, cada vez cree menos en divinidades, en dioses, en seres a los cuales adorar, hincarse, rendir culto, seres por lo demás, y ese es el punto, que nunca han visto, solo imaginado o creído ver. El “ver para creer” cobra absoluta relevancia en esta época en que solamente vale lo que se ve, come, toca, huele u oye. De lo contrario, no les interesa adherir a devociones humanas, asumiendo como real   algo que no capturan ni captan, ni menos creer, con ingenua bondad, en ese algo inasible, impalpable, incorpóreo como lo es La FE.  Respetables posiciones, tanto las de los creyentes como  también las de los que todo lo enjuician. Nadie es dueño de la Verdad y el que lo sostenga imperativamente, miente escandalosamente. No hay que olvidar que en materias religiosas el fin primordial se perdió: en vez de unir a la población, la desunió al través de los tiempos. Si no cree, revise la historia, salvo que la ponga en duda. La Idea en sí no importa y solo es necesaria para que unos pocos mantengan sus tronos sobre los demás, aprisionando esas mentes débiles, con el objeto de lucrar y poseer  templos, (que han crecido como callampas), dándole fructíferos rendimientos, no espirituales, sino económicos. Ahora, si no acepta la debilidad humana versus necesidad religiosa basta contemplar quienes concurren a los lugares de ritos y oración.  

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P.D. Se unió brevemente a la charla una persona que lo único que agregaba a lo que decíamos era repetir, como loro, de memoria, párrafos de la Biblia. Ninguna apreciación personal. Solo repetir. Eso es un lavado de cabeza “aquí y en la quebrada del ají”. He ahí un ejemplo claro de seres que necesitan de un apoyo espiritual y cuando lo consiguen, repiten, candorosamente, frases de la Biblia. No tienen ninguna opinión, no tienen vida propia. Dijo que era muy feliz así. Solo respetable opinión. Vale.

ARTURO FLORES PINOCHET escritor 2020