LEONCIO GUERRERO NOVELISTA MAUCHO

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Por Jorge Arturo Flores, escritor maucho.

Es el gran novelista de la ciudad de Constitución y su nombre está inmerso en la generación de escritores chilenos de cierto renombre. Fue suficientemente conocido en los corrillos literarios. De mismo modo, su nombre aparece en algunas historias y panoramas de la literatura criolla, aunque no con la abundancia y detalle deseada.

Seguramente pesa su raigambre provinciana.

Su narrativa está inserta en la corriente criollista maulina, o sea, de la Región del Maule, que tiene muchos cultivadores, a la cual adhiere con sus libros “Pichamán”, “La Caleta”, “Faluchos” y “Las Toninas”. El aporte narrativo, amén del fulgor imaginario, posee, además, connotaciones historiográficas: en alguna medida sus relatos bosquejan parte de lo que algún día deberá ser la Historia de Constitución, con sus capítulos sociales, artísticos, económicos, morales, religiosos, etc.

Partículas de esa historia se pincelan en su trabajo literario.

Según Maximino Fernández, su tarea “se afincó en un neorrealismo intenso, decidor del mar y de los pescadores anónimos de la zona del Maule – con extensión al resto del litoral-, que viven miserablemente de su rudo trabajo. El escritor Mariano Latorre lo celebró como digno continuador del criollismo – así como otros críticos -, aunque sus obras evidencian una profundización mayor en los personajes, un fuerte colorido y un marcado tinte social”.

Su novela “Faluchos” lo convierte en el mayor de los narradores de la Perla del Maule. Es la obra señera de Guerrero y su publicación en 1946 le atrajo enjundiosos comentarios. El libro fue posteriormente editado e en 1973.

Tiene prologo de Mariano Latorre en su primera edición.

“Faluchos” narra la historia de los tripulantes de las legendarias naves ” mauchas” y sus vicisitudes en el mar. La pluma del escritor recrea una época pasada de lustre, cuando Nueva Bilbao era Puerto Mayor y todo hacía suponer que esa etapa de progreso iba a perdurar en el tiempo. Sin embargo, el puerto quedó atrás y nunca más Constitución volvió a tener la calidad de Mayor. Guerrero se adentra en la historia de los lugares típicos de nuestra «pequeña patria», como sus playas, cerros y barra, además de retratar el río Maule, los faluchos, sus tripulantes y una realidad que, lamentablemente, hasta hoy perdura: el alcoholismo de los marinos.

Es un gran libro, puramente maucho, bien escrito, con gran fantasía creadora y un buen manejo de las personas y el paisaje.

Se llegó a decir que fue uno de los mejores discípulos de Mariano Latorre.

El alumno, en todo caso, aventaja al maestro en el mejor manejo de la anécdota, en la fluidez de la narración, en su acertada óptica sobre los sentimientos de los hombres humildes del puerto, verdaderos héroes cotidianos; en el uso de un lenguaje más simple, no tan sobrecargado como el maestro y en que su mirada sobre la natura es más sencilla, sin caer en el impulso de Latorre de hacerla prácticamente protagonista de sus trabajos, ahogando a los personajes, la mayor de las objeciones que recibió en vida.

Sobre su otra novela” La Caleta”, Raúl Siva Castro dijo:” es novela de costa en la cual discurren personajes siniestros, a los cuales, provisoriamente, podríamos dar el nombre de angurrientos, con referencia a los de Juan Godoy”.(Panorama Literario de Chile,1961).

Leoncio Guerrero tiene un bien ganado nombre en la literatura denominada criollista, aunque distanciada de ella por las razones que hemos invocado.

(Obtenido de la pagina http://www.semblanzasliterarias.wordpress.com)

 

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