LO MIO ES BUENO, LO TUYO ES MALO

Está bien que todos tengan una postura frente a lo social, político, religioso o deportivo, que son las instancias que más complican la existencia. Todo el mundo posee el derecho adquirido desde que nace. El problema radica en que esa toma de posiciones, en vez de mejorar la cuestión, en vez de suscitar complacencia, provoca todo lo contrario. Cada uno, decíamos, toma posiciones de acuerdo a sus formas de vivir y pensar. Pero cuando se decide ocurre un fenómeno instantáneo. Se produce el mesianismo. Mi posición es única, verdadera, no hay objeciones. La tuya, en cambio, no es buena, falsa, miente, no ayuda a la concordia y convivencia. Y así estamos, así hemos estado por tiempos remotos. Lo mío es bueno. Lo tuyo es malo. Y vamos asestando golpes físicos, ataques verbales, invasión de intimidades, sacando trapitos al sol, el violador eres tú, etc. Y no hay como reconsiderar la medida, buscar algún equilibrio, colocar la mesa al medio con el objeto que todos puedan regocijarse, sin sesgos. Nada señor. Repito, lo mío es bueno, lo tuyo es malo. Y no hay piedra que eche abajo la puerta. Fanatismo, sin duda, discriminación, intolerancia, mesianismo, tintes individualistas, menosprecio a granel. Alguien preguntaba por qué estamos así. Bueno, ahí tiene la respuesta.

ARTURO FLORES PINOCHET escritor 2020