LUIS CORNEJO ESCRITOR DE CULTO

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Por Jorge Arturo Flores

No tuvo en vida los honores y  aplausos de la crítica ni del público en general. Tal vez el hecho de cultivar con especial ahínco la literatura de los bajos fondos urbanos conspiró contra ello. Como sabemos, existe cierta reticencia hacia creadores que se aventuran en los sombríos escenarios de la pobreza y el hampa, ofreciéndonos un espectáculo que salpica la realidad con colores realmente ennegrecidos.

Luis Cornejo publicó ocho libros. En realidad, los autopublicó, puesto que, frente a la indiferencia de las casa editoriales por su creación, debió artesanalmente, en su casa y con su familia, construir sus creaciones. Posteriormente las ofreció en la Plaza de Armas de Santiago, voceándolas.

Caso único de amor a la literatura y propio de un escritor per se.

Entre sus creaciones, sobresale el texto de cuentos “Barrio Bravo”, que paradojalmente concitó el aplauso de Alone y Ricardo Latcham. Luego, sus libros, que no se vendían en las librerías, pasaron sin pena ni gloria, ausentándose del Parnaso literario.

Pero tuvo público fiel, al igual que Armando Méndez Carrasco. Ellos  no lo abandonaron y compraron sus producciones, convirtiéndole, a la larga, en un escritor de culto. Es un público distinto al común, lectores que gustan de otro tipo de literatura, más realista, más fuerte, sin afeites, mostrando sin ambages el verdadero mundo que camina al lado de la vida cotidiana, a veces, sin sobresalir. Un cosmos, claro está, sombrío, de grises colores, donde la pobreza, el alcohol, las peleas, el sexo, la delincuencia, el machismo, la violencia, son materias insoslayables.

El manejo de las emociones y sentimientos de esos personajes desheredados de la mano de Dios está hábilmente planteado por Luis Cornejo Gamboa en sus creaciones. Matiza bien, posee  técnica, urde el drama, se sumerge en la mente de sus protagonistas y los exhibe, íbamos a decir con crudeza, con realidad, con cierto candor, con el amor característico del autor por sus creaturas, mostrándolas al mundo tal cual son. No recrimina sus actuaciones ni es moralista.

Expone.

 

RELEXIONES SOBRE ALGUNOS LIBROS

 

Barrio Bravo” decíamos fue la obra que lo hizo conocido. Tiene más. Hay una novela que se intitula “Los Amantes del London Park”, al cual le dedicamos un comentario, que ofrece todas las virtudes que hemos transcrito del escritor. Es un  texto más enjundioso, tiende a elevar el vuelo, aunque por ahí cae en sombras que desdibujan el relato  con un final que pudo ser mejor. Pero, en general la narración se sostiene bien, interesa y el lector desea llegar rápidamente al fin para saber el desenlace de la trama.

Es la historia clásica de amor que navega por mares procelosos y donde destellan las emociones, los sentimientos, la ira, los celos, las provocaciones, condimentado todo ello con  las ineludibles escenas sexuales que, en este caso, son entregadas con realismo y naturalidad sin caer en lo chabacano y procaz.

“El Ultimo Lunes” es una novela sufrida de principio a fin. Trata de las peripecias de Manuel, el baldosero,  con su hijo.  Luis Cornejo también realizó en vida estas  labores y ahora aprovecha la ocasión para detallar el trabajo con autoridad. Eso perjudica un poco el interés del relato. Ya sabemos, las descripciones, si no dan vida, matan la curiosidad. Pero la historia es tan conmovedora, tan dura, que el lector lee rápido y sigue su camino. Nuevamente tenemos a dos protagonistas pobres, viviendo en poblaciones, trabajando en el barrio alto, sufriendo por la falta de dinero, comiendo apenas, pidiendo fiado al boliche de la esquina, durmiendo todos en las mismas camas, etc.

Una escena que se repite, pero, last but not least,  no por eso menos deprimente.

Como decíamos, Barrio Bravo es la opera prima de Luis Cornejo, la obra por la cual es conocido en los círculos literarios y el texto con el cual ha pasado a la historia. Es un libro de cuentos, en la misma onda que todas sus obras, es decir, la visión de los barrios pobres que enmarcaron su vida con un descarnado análisis, donde, reiteramos, el color que más reluce es el negro y, a veces, el sombrío, aireando rara vez la atmosfera los  matices más claros.

Éstos devienen  sólo cuando existen momentos de felicidad en aquellos seres empobrecidos.

Alone, el gran crítico chileno, leyó el ejemplar en comento.  Lo valorizó en su exacta dimensión. Y pese que a lo sobrecogió el tema, escribió una crónica literaria que le hace justicia. No pudo reprimir, sin embargo, el espanto que le produjo la crudelísima escena de El capote. La impresión que le causó fue tan fuerte que la dejó reflejada a fuego en su comentario: “ Pues bien, nos parece difícil que, aunque viva cien años, una persona, después de leer aquello, deje de recordarlo hasta su último instante. Hay hasta una especie de pudor que escalofría en sus círculos; ninguna complacencia ante la desnudez, ni el menor gusto por la bestialidad: tampoco indiferencia; son una serie de temblores que pasan y querríamos apartar, pero no incluyen aspavientos, maldiciones, gestos aparatosos.(Alone, cónica literaria, El Mercurio)

 

Don Gonzalo Castillo Becerra, en el portal TERMINAL, escribió un interesante artículo sobre el escritor que nos ocupa. De su escrito hemos extraído el resumen del libro Barrio Bravo, porque nos pareció atinado y didáctico:

En “El allega’o”, se nos presenta a una familia de campamento –José, María y el niño Jesús, qué mejor metáfora- que acogen a uno de los suyos que ha caído en desgracia y no tiene dónde vivir. Juntos tratan de ingeniárselas para poder sobrevivir, pero todo termina mal cuando consumen unas gallinas que, previamente, habían encontrado muertas junto a unos ratones.

“La cuatro dientes” es la historia de una robusta mujer de conventillo que, entre otros oficios, trabaja como mesera en la vega. Después de unos cuantos años en que la ha pasado mal en el amor, y de ver cómo muchos de sus embarazos terminan abruptamente en la acequia del cité por no tener los medios para mantenerlos, conoce a un hombre con quien compartir sus días y de quien espera un hijo, que ahora sí desea tener. La “cuatro dientes” tiene un triste final al enfrentarse a golpes con una prostituta que habita en el conventillo.

Fotografía: Luis Cornejo | http://www.memoriachilena.cl

“Cuello de loza” es la historia de lo que podríamos llamar un antiguo “Tony Manero” del barrio Vivaceta. Un joven al que le apasiona el baile, y vive su vida esperando que llegue el fin de semana para calzarse su camisa de tieso cuello almidonado –de ahí el apelativo “de loza”- y lucirse en la pista de baile. En la semana es uno más de los obreros de la construcción que trabajan en Santiago.

“El señor González” es el padre de dos mujeres que, para asegurarse un techo donde vivir y una caña de vino que tomar todos los días le entrega, como moneda de cambio, una de sus hijas al dueño de la fuente de soda que frecuenta diariamente. La menor crecerá junto a su padre, compartiendo la misma pieza y sufriendo la creciente lascivia de su progenitor.

La muerte de un anciano, en una de las piezas de un conventillo, da pie para que “El chicha fresca” descubra que, debajo del colchón del finado, se oculta una no despreciable cantidad de billetes. Junto al resto de los moradores, el chicha fresca organiza el gasto de la pequeña fortuna. La comida y el vino comienzan a correr a raudales en una interminable parranda de tres días seguidos.

Finalmente, “El capote” es el más crudo de los relatos que componen este libro. Es la historia de una joven pareja de población que sueña con escapar de la pobreza. Casi como si estos anhelos fuesen una afrenta para el lumpen del lugar, deciden castigarlos a través de la violación colectiva de la muchacha, en presencia de su novio.

 

BREVISIMA CONCLUSION

A diferencia de algunos escritores chilenos que, hurgando en el material de los bajos fondos, los  impregnan de un tinte político, tal vez necesario en su época, Luis Cornejo busca otro sendero, al igual como lo hizo Manuel Rojas, y presenta en su libros una igualdad social que tiene que ver con la mirada que da el autor, no desde arriba, como los políticos ideologizados, sino a partir de la misma vereda de su protagonistas. Por ello,  entonces, sus relatos carecen de la moralina tan propia de los adscritos a religiones o costumbres conservadoras o defensores políticos de la clase obrera. Luis Cornejo  exhibe  una realidad autentica, sin rodeos, tal cual, provistos de la necesaria simpatía como para  entender cabalmente las miserias que pululan en los barrios bravos de la gran ciudad. Para ello, obviamente,  no necesita arrimarse a la política, a la religión ni a las clases sociales.

He ahí la gran lección que nos deja este gran escritor.

 

Obra

Barrio Bravo 1955

Los amantes de London Park 1960

El último lunes 1986

Show continuado 1987 novio.

Tal vez mañana 1989

La silla iluminada 1987

Ir por lana 1989

La tormenta 1991