MEJOR SERÍA SI LE COLGARAN UNA PIEDRA DE MOLINO AL CUELLO

Mi querido amigo, ¿ha visto por casualidad a los abusadores sexuales de las religiones, especifiquemos, de todas las religiones porque de todo hay en la viña del Señor, (no solo en la católica “se cuecen habas”), ha visto, decía, alguno de estos miserables colocarse una rueda de molino al cuello y lanzarse a las aguas, como castigo por sus depredaciones y de esa manera cumplir el mandato de Cristo, a quienes juraron seguir? Lo dicen las Sagradas Escrituras (Lucas 17.2 “Mejor sería si le colgaran una piedra de molino al cuello y fuera arrojado al mar que  escandalizar a uno de estos pequeños”). No,  no se ha visto a nadie. ¿Cómo se explica entonces esa actitud rebelde cuando proclaman públicamente que ellos son “fieles seguidores de la Palabra de Dios”?. Y Cristo es Dios y su Palabra está en la Biblia. ¿Cómo se entiende esta sordera repentina, ese desaire a su icono, esa indiferencia repudiable? Sin embargo, fueron feroces, crueles, tajantes con los seguidores que no cumplían a rajatabla los mandamientos de Dios. ¡Cómo los demonizaban, como llovían sobre ellos los anatemas, cómo se indignaban, en nombre de Dios, de esas “debilidades humanas”; como castigaban con hogueras, fuego, excomulgación, infierno,  torturas, incluso guerras,  a quienes no creían o faltaban a esa reglas!. Lo dice la historia. No estamos ficcionando. ¿Sabe? Me recuerda el refrán “El Padre Gatica predica, pero no practica”. Siempre he pensado que la mayoría de los adscritos a las religiones, en especial, sus jerarquías, dejaron de creer en la profesión que eligieron. De tanto repetir como loros lo mismo por años y años, perdieron la fe y la capacidad de asombro, comprobando que es un medio para conseguir cosas, como cualquier actividad comercial. De otro modo no se explica tanto apego al poder, al placer y al dinero. ¿Cree Ud. que esto es verdadero o piensa que estoy equivocado? Dígamelo nomás, puesto que hace tiempo me di cuenta que todas las religiones fueron creadas por los humanos como pretexto para conseguir lo que le decía: poder, placer y riqueza. Son negocios. Nada más. En el fondo, cabría preguntarse ¿para qué diablos sirven las religiones? Respeto, eso sí, a quienes profesan, pero a mí ya no me vienen con cuentos. Ahora entiendo más a los ateos y a los científicos. Los entiendo solamente, entiéndase, porque aun pienso que este mundo no fue creado a raíz de la evolución, sino hay una fuerza superior, energía inteligente, que lo realizó. Hay mucha excelsitud en muchas cosas que no me convence que se hayan creado solitas, por la mera presencia de la evolución. Espero que respete también mi enfoque.

ARTURO FLORES PINOCHET, escritor (2019)