MONOTEMÁTICOS

La palabra significa que las personan hablan solo de un tema, el cual, evidentemente, domina. En esa suerte de danza hablantina son reyes, líderes, se manejan a la perfección, no hay nadie quien les aventaje. Un tema para toda la vida. El mismo  contenido para las conversaciones, para las relaciones amorosas, para que orejas bien predispuestas escuchen pacientemente, cual asnos. Los empresarios hablan de sus empresas y negocios. Si los sacan de ahí, son ignorantes perfectos. Los adscritos a sectas religiosas hablan de la Biblia y no se cansan de citar párrafos. Carecen de luz propia. Los economistas charlan de economía y les cuesta fijar la mirada en otro lado. Los políticos, bueno, ya sabemos: dueños de una verborrea espantosa, plagada de repeticiones, con una voz engolada, despotrican atacando a sus enemigos. Los hinchas futbolísticos todo el día hablando de futbol, jugadores, partidos y el archirrival. Plagado de groserías por supuesto. Los profesores, los ejecutivos, los profesionales, los técnicos, los feriantes,  no le van en saga. Todos fascinados platicando sobre la temática que dominan, para la cual estudiaron u obtuvieron al través de la vida. Felices y algunas veces forrados. Monotemáticos entusiastas. Si alguien cambia el tema, se tornan mustios, pero juntan ganas para volver a interrumpir y alardear de sus conocimientos. Monotemáticos se confunden muchas veces con “lateros”. También son dueños de una escogida pequeñez. Son felices en su unicidad oral. Cualquier ocasión es aprovechada para “meter la cuchara”. Sin duda, forman una raza muy especial, tan especial que la mayoría huye de ellos, aterrorizados. Nada como la variedad y el diálogo, pero mucho tememos que están en inminente extinción.

ARTURO FLORES PINOCHET escritor 2020