NICANOR PARRA CUMPLIÓ 102 años de vida

1334735276_0Por Jorge Arturo Flores

De los grandes innovadores en la poesía chilena, Nicanor Parra (5 de septiembre de 1914) se ha mantenido siempre en la cima, al contrario de los restantes. La revolución que provocó hace más de 60 años la irrupción de “Poemas y Antipoemas”(1954), no ha sucumbido al paso del tiempo y éste no lo olvida ni borra. Súmele a su beneficio la cronología biológica: 102 años de vida no es un dato menor y ha servido para mantener el culto.

Nicanor Parra, podemos decirlo, ya fue profeta en su tierra.

Enhorabuena para él.

Malas noticias para sus detractores que, si bien no suman muchedumbre, son escasos, pero, como perros chicos, ladran estridentemente. Ahora contemplan silentes – un silencio amurrado y feroz – cómo el objeto de sus diatribas recibe el aplauso general y los laureles de la gloria. En su fuero interno barruntan que no los merece  y que esos honores obviamente debieran recibirlos ellos. Para eso  han nutrido  su carrera con toda clase de expresiones soeces contra el gran vate, demostrando  que sus críticas veneran la mala leche y son, ante todo, saetas políticas, ausente de todo contenido artístico.

Les seguirá yendo mal sin duda alguna.

 LIBERACION DE LA POESIA

Antes de “Poemas y Antipoemas”, la poesía chilena había navegado en diferentes direcciones líricas, desde mundonovistas, realistas, simbolistas, surrealistas, hasta  modernismos y muchos ismos. Preferencia tenía las metáforas y el hermetismo.

De cierta forma, habían llegado a un límite.

Predominaban los dioses del Olimpo: Neruda, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha.

Comenzaba a faltar aire. Y el joven poeta de San Fabián de Alico irrumpe impetuosamente en la escena trayendo en sus alforjas aire  puro, con voces del entorno, provisto de un lenguaje que elimina los conservadurismos, lo tradicional y se enmarca con rapidez en la cotidianidad.

Es el hombre de la calle, ahora, quien  asume el protagonismo de su “ars poetique”.

Fue tanta la sorpresa que causó  que hasta Neruda  dedicó palabras elogiosas. Expresiones que después, merced a su innegable egocentrismo, debió lamentar. No fue  lo que podría decirse un admirador, sino más bien  lo contrario.

Es que nunca  gustó que le hicieran sombra.

A contar de Parra, el concepto poético cambió en estos territorios y el lector común comenzó a leer un poco más. La juventud, que siempre va adelante, convirtió al antipoeta en su favorito y lo aclamó cada vez que exponía en público.

La poesía, entonces, se liberaba.

CONSTRUCCIONES ARTÍSÍICAS

 La diferencia abismal de Parra con sus colegas es la constante transformación de su arte poético. Posee una dinámica que lo hace avanzar  continuamente  en busca de  nuevas formulas. De ahí, entonces, su tarea como creador de artefactos, chistes, obras públicas, discursos de sobremesas, prédicas religiosas, eco poemas, sin dejar de lado lo tradicional: coplas y  cantos a lo humano y divino, cuecas,   poesía popular.

Es un amplio abanico.

Trae a cuento, por otra parte,  la coloquialidad citadina: noticieros, avisos comerciales, actualidad política y social, chistes ideológicos, temporales, muerte, suicidios, figuras históricas, personajes populares, amores clandestinos, contingencia política,  etc.

Diferente en todo.

EL GRAN LEGADO DE NICANOR PARRA

Lo esencial es haber revolucionado la forma de poetizar en momentos en que ésta languidecía a causa de la inalterabilidad de los Dioses del Olimpo. Su forma de innovar se traduce en romper estilos y maneras de escribir, distante de lo que  prevalecía. El lenguaje rupturista es el habla de la tribu y el protagonismo pertenece ahora al  hombre de la calle con sus vivencias cotidianas. La estructura es el verso libre, aunque predomina muchas veces el endecasílabo. Las metáforas y los “metaforones” pierden  algo de su predominio, siendo reemplazas por un discurso lineal, sencillo, simple, como el léxico popular. El lirismo pasa a convertirse en parlamento dramático. Hay visajes al prosaísmo y a la prosa. Todo en su medida y perfectamente calculado. La ironía, el sarcasmo, la irreverencia, el desenfado, la actitud librepensadora, el doble juego del sentido de las palabras, la picardía chilena, el humor  como expresión artística y muchas, pero muchísimas otras características hicieron y convierten  la poesía de Nicanor Parra en un movimiento poético singular, propio de los bendecidos por los dioses y cuyo legado al lector común es incontrarrestable.

Para quien lo ha convertido en su poeta favorito, leerle y escribir sobre su obra es un honor, cercano al privilegio.

Sean estas páginas, entre las muchas que hemos escrito sobre él, un homenaje sincero  de uno de sus tantos admiradores.

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Sobre Nicanor Parra se ha escrito, en esta misma pagina, diversas crónicas literarias referidas a  libros de su obra.

TAMBIEN EN NUESTRA PAGINA WWW.SEMBLANZASLITERARIAS.WORDPRESS.COM SE ENCUENTRA SU BIOGRAFIA, OBRAS Y COMENTARIO BREVE.

 

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