Nicanor Parra:Aproximación ensayística

        

Pohíbese la reproducción del texto, salvo que se mencione el nombre del autor y la fuente.

Por Jorge Arturo Flores                         

Definitivamente relevante es la poesía del gran poeta chileno, uno de los Cuatro Grandes en la Poesía Chilena (Neruda, Mistral y Huidobro son los restantes). Personalmente, el más grande (coincidimos con el escritor argentino Ricardo Piglia). Si bien su obra ha sido estudiada, tanto en el país como en el extranjero, con una acuciosidad y erudición notable, nunca está de más traer a cuento algunas facetas que nos parecen interesantes.

UN AIRE NUEVO                                                            

Aunque el hito importante en la historia literaria es la aparición de Poemas y Antipoemas, no olvidemos que su primer libro fue Cancionero sin nombre (1937), con el cual ganó el Premio Municipal de Poesía. Es un texto de 29 trabajos, realizado en la juventud, donde habla de la natura, el mundo religioso, la vida sencilla, las burlas y desaires populares, el amor a la vida, el desenfado y la fatalidad.

Ya despunta el antipoeta con su temática y  el desparpajo artístico.

Ciertamente con “Poemas y Antipoemas”, Nicanor Parra remueve el ambiente, airea las habitaciones, cercena cuellos intocables que tenían en el soneto, los gemidos y las odas a  sus principales mesetas. Remece el concepto poético de la época. Instaura una nueva forma de verbalizar. Es una rebelión. Es una revolución. El texto  es “la búsqueda  y articulación de un nuevo alfabeto. La melancolía, la evocación, la nostalgia de un tiempo perdido se contrapone al mundo de la desesperación, el delirio y la falta de sentido de la vida” (F. Schopf).

Empieza el canto a la soledad y al absurdo.

Con posterioridad, la temática de Parra abordará otras facetas que incluirán al socarrón criollo, una feroz ironía, el humor negro, la crítica a las cúpulas fácticas de la nación, llámese Fuerzas Armadas, Iglesia católica, empresarios, políticos (derecha e izquierda) y el periodismo. También el enfoque de lo cotidiano penetra con fuerza en su diálogo poético, unido a una forma de versificar libre, con el magistral uso del endecasílabo (donde es maestro) y basado, ante todo, en lo que él llama el “lenguaje de la tribu”. Es decir, nuevo golpe a la hermenéutica, a los poemas convencionales y truculentos, adictos a la filosofía, herméticos, cerrados y aburridos.

Es el aire fresco que propone.

Un gran porcentaje de lectores, a partir de él,  podrán leer poesía con claridad, sin dificultades, como leyendo prosa, aunque, en el aparente prosaísmo de su estilo, hay una hondura artística que solamente algunos críticos han logrado intuir.

Nicanor Parra, al contrario de Pablo de Rockha o de Pablo Neruda, penetra más fácilmente en el alma popular, merced al uso de un lenguaje castizo, simple, habitual, en que el mundo urbano o campesino, está plenamente reflejado. Unido a ello se encuentran las condiciones artísticas indudables del antipoeta, sobresaliendo, reiteramos, su irreverencia, el afán por romper moldes, la incansable tarea para ver otros horizontes, su rebeldía permanente.

Eso lo diferencia de los anteriores, que tocaban el mismo bombo.

Nicanor Parra gusta experimentar y tras ello indaga en nuevas formas de poetizar. Así emergen los chistes, los artefactos, los ecopoemas, el quebrantahuesos, la poesía visual basada en presentaciones plásticas (Obras Publicas, Trabajos Prácticos), los discursos, las coplas, los sermones, la poesía política,  las cuecas, etc., todo ello provisto de un ingenio que solamente los cercanos a la genialidad son capaces de reproducir. Nos referimos, por cierto,  a la originalidad de verbalizar, porque  los discursos, coplas, poesía política  y cuecas, vienen de antaño.

La variedad es la tónica del antipoeta.

VISION  PERSONAL DE SU OBRA

Nos parece que sus ápices en la antipoesía parten, por cierto, con la publicación de Poemas y Antipoemas, que es su gran obra y constituye la génesis de lo que vendrá más adelante. Posteriormente resaltamos El Cristo de Elqui y Hojas de Parra, sin desconocer  que en La Cueca Larga, Versos de Salón y Canciones Rusas hay mucho de su impronta antipoética.

El Cristo de Elqui siempre nos ha parecido una espléndida expresión de la poesía parriana, tanto por su fundamento artístico, enmarcado en la antipoesía, como por ese sustrato sutil que utilizó para hablar durante la dictadura castrense.

Es una genialidad y pasó absolutamente inadvertido para los censores oficiales

Hojas de Parra, por otra parte, continúa en la senda de la antipoesía y allí se encuentran poemas que rozan la genialidad, como el Hombre Imaginario y espléndidos como el Anti Lázaro.

Después viene la fragmentación de su poesía, en esa búsqueda incesante de nuevas formas: los artefactos y los chistes (para desorientar a la poesía/policía), donde la agresividad y la ironía son sus herramientas fuertes. Los artefactos se publican en el período dela Unidad Popular, que no fue gentil con él, debido a la independencia ideológica del vate, asunto  inconcebible en mentes absolutamente estructuradas a partir de la intolerancia y el dogmatismo. Pero tampoco tuvo simpatías por el lado de la derecha. Ya se ha dicho que es un poeta político que abjura del dogma. Con el advenimiento del golpe militar, el rector de la Universidad de Chile almirante Jorge Swett (uniformados a cargo de una casa de estudios: otra de las curiosidades chilenas), mandó a quemar las cajitas de tarjetas por considerarlas  una prueba de la degradación democrática (“El dando lecciones donde debiera recibirlas”, diría Alone).Como si aquello no bastara, también le quemaron la carpa de circo donde se presentaba Hojas de Parra y una casa que poseía en Cartagena.

La utilización del fuego para quemar su vuelo poético es, como se ve,  una constante.

Los Chistes para desorientar a la poesía (policía) es el desenfado del bardo para disparar contra la dictadura en forma irónica, sarcástica, sutil, sin mostrar totalmente la cara, sino entre líneas.

Los artefactos, los chistes y El Cristo de Elqui nos muestran la cara política del bardo, una faz que no estuvo exenta de agresividad, humor y donde el poeta desenmascaró muchas fallas de la contingencia política, intocables entonces y que persisten, lamentablemente, en la actualidad.

Las cosas funcionan así.

Paralelo al trajo poético, Nicanor Parra incursiona en otra tonalidad y deviene  una nueva aventura, tornándose poeta visual, con sus exposiciones que terminan con el libro de fotografías Trabajos Prácticos (1996). Tampoco estuvo ausente de crítica sus exhibiciones, especialmente la realizada en 2006 en el Centro Cultural de La Moneda, donde incluso provocó la renuncia involuntaria de la encargada del centro en cuestión. Posteriormente, la tormenta arreció al considerar algunos que la obra era magra, sin fundamento, sin arte y otras lindezas. El ahorcamiento de los Presidentes de Chile fue el punto cúlmine. No obstante ello, en las presentaciones anteriores ( Chile y  España), sus trabajos visuales y prácticos sólo conocieron loas. En todo caso, no todo fue agraz. También tuvo el dulce respaldo de muchos comentarios periodísticos y, lo mejor, el gran aplauso del publico.

El rescate del humor y la originalidad en los Discursos de Sobremesa, que si bien están insertos en la antipoesía y recuperan la capacidad del yo, los anotamos diferentes y vemos  una nueva manera de poetizar lo cotidiano.

Para el final dejamos su traducción de El Rey Lear, notable trabajo que no tuvo el impacto que se esperaba.

Tal vez en Chile no leen mucho a Shakespeare.

Lo expresado anteriormente es un registro personal de la obra de Parra, contemplado desde la altura del lector, que es, a fin de cuentas, el verdadero fin de todo trabajo artístico. Posiblemente otros estudiosos del tema, con expresiones más extensas, enrevesadas y prolijamente oscuras, digan otra cosa, pero en  este momento hacemos prevalecer nuestro derecho de lector.

Que alguna vez le toque al pueblo.

LA NEGACION DE NICANOR PARRA

Toda cumbre tiene la ventaja de mirar hacia abajo y, por consiguiente, obliga a  contemplarla, elevando el semblante. En los que observan existen los  admiradores y también la contraparte: los furibundos maldicientes. En efecto, la poesía de Parra no dejó indiferente a nadie. Suman más, en todo caso, los que aplauden a los que pifian. Entre estos últimos hay una singularidad que se repite. Diríase que, definitivamente, no lo entendieron, no pudieron dar con la clave, les pareció de mal tono la sencillez del antipoeta, no encontraron nunca la almendra. Se espantaron con algunos motivos, como el franciscano Prudencia de Salvatierra, ignaro e hipócrita, que escribió en la prensa barbaridades como ésta:”Según iba leyendo, la repugnancia me invadía hasta alcanzar grados de nauseas. ¿Puede admitirse que se lance al publico una obra como esa, sin pies ni cabeza, que destila veneno y podredumbre, demencia y satanismo?”. Un claro ejemplo de que existen personas a las cuales les fue negada absolutamente la gracia divina de la tolerancia, la comprensión y el espíritu cristiano. Además de impedirle tener luces sobre el arte.

Porque uno indaga en la poemática parriana, buscando las atrocidades que el hombre de sotana señala, y no las encuentra.

Definitivamente, el hombre no estaba en sus cabales.

Por otro lado, existen y existieron los que lo denigraron con el mote de payaso, porque no captaron sus artefactos, los chistes y esa lírica en que campea la ironía, el humor negro, la crítica social sobre los estamentos fácticos de Chile, su irreverencia frente a las costumbres y el sarcasmo llevado a su máxima expresión.

Creyeron, en otras palabras, que el hablante lírico era el hombre de carne y hueso.

Y no sólo se confunden  los enemigos. También los amigos, llevando el yerro a los primeros. Ya lo dice Mario Rodríguez: “Creemos que el error de muchos seguidores de Parra reside en no percibir ese rostro (las piruetas, chistes y risas del bufón) y suponer que la antipoesía es sólo chiste grueso, carcajada y uso del lenguaje cotidiano en sus batientes más vulgares”.

Por ahí va la cosa.

No olvidemos, además, que la irrupción de la antipoesía, como dijimos, pretendía finalizar con el reinado de Neruda, de Rockha, Huidobro y Gabriela Mistral, vigentes entonces y dioses del Olimpo chileno.

La pugna de poder entre parrianos y nerudianos quedó instaurada de inmediato.

Allí podría entreverse la interpretación fundamental sobre el encono de sus contrincantes, especialmente por el lado de la política, en específico, de los comunistas.

No olvidemos el té con Pat Nixon.

IMPORTANCIA DE NICANOR PARRA

En el libro Obras Completas, donde hay varios estudios que anteceden a la antología, existe un resumen de Harold Bloom sobre la trascendencia de Parra que siempre nos ha parecido definitivo, más aun si proviene de un literato extranjero (lo insertamos en nuestra crónica literaria dedicada a Discursos de Sobremesa). En  12 puntos desglosa la gran relevancia de Nicanor Parra en la historia literaria, no tan sólo de nuestro país, sino también en la literatura  hispanoamericana. Toca las cimas del trabajo parriano: vanguardista, expresión de la condición contemporánea, democratización de la lengua española, ciencia y literatura fundidas, desmitificador de la poesía, carencia de dogmas, poeta ecologista, visual y popular.

Leamos estas 12 conclusiones que, como sabemos, en Nicanor Parra nunca son definitivas:

1. Nicanor Parra es la figura más importante en la historia de la poesía hispanoamericana contemporánea.

2. Es el último gran vanguardista de la lengua.
3. Es la urgencia vital que subyace a sus búsquedas formales
4. Es una de las máximas expresiones de la condición contemporánea.
5. Con el se inició la democratización de la poesía en lengua española.
6.- En su obra las inquietudes contemporáneas de la ciencia y la literatura se funden
7. Parra se ha convertido en el gran desenmascarador, el gran desmitificador.
8. Es un gran poeta político que nunca se ha dejador caer en el dogmatismo
9. Es uno de los primeros poetas ecologistas de la lengua.
10. Ha vuelto a dignificar el papel del humor en la poesía.
11. Es un autentico poeta popular
12. Es uno de los grandes poetas visuales de la lengua.

Faltan, sin duda, otras apreciaciones para completar el círculo. Ignacio Valente, que se ha convertido, paradojalmente, en uno de sus defensores acérrimos, podría hablar de la faceta religiosa, aunque en la práctica comprobemos que el antipoeta es a-religioso y se acerca a la agnosis o se convierte en iconoclasta. También el fallecido Enrique Lihn puede aportar lo suyo. Tiene trabajos muy buenos, aunque tiende ala oscuridad. Incluso FedericoSchopf ostenta análisis superlativos, pero preferimos que calle, porque es escogidamente tedioso, al igual que Leonidas Morales, Iván Carrasco y Mario Rodríguez, quienes han hablado latamente, desde su perspectiva academicista, sobre la obra de Parra.

“Llaneza, muchachos, llaneza” dan ganas de espetarles.

Hay muchos críticos,  insertos en la denominada crítica académica, que han profundizado en el estudio de Nicanor Parra, extrayendo perlas que el común de los mortales, específicamente sus conocidos detractores, no desentierran. Entre ellos están los “tediosos” anteriormente citados. Nobleza obliga. Abundan  los extranjeros y resultan interesantes los confeccionados por escritores chilenos. En tal sentido, el poeta no puede quejarse de indiferencia literaria. Todo lo cual, por cierto, no viene más que a corroborar la relevancia que ha tenido la carrera de Nicanor Parra en la literatura suramericana, incluyendo la hispana y norteamericana.

No en vano lo   postularon al Premio Nobel tres veces (cuántos pueden decir lo mismo), ha sido finalista  del Príncipe de Asturias (2010) y obtuvo varios premios: Premio Prometeo de Poesía, Premio Municipal de Poesía de Santiago, Premio de Poesía Juan Said de la Sociedad de Escritores de Chile, Premio Sindicato de Escritores de Chile, Premio Nacional de Literatura 1969, Premio Juan Rulfo (1991), Premio Luis Oyarzún (1997), Medalla Rectoral de la Universidad de Chile (1999),Premio Reina Sofía de España (2001), Premio Bicentenario (2001). Premio Cervantes (2012).Premio Iberoamericano Pablo Neruda (2012) (*)

Galardones que también engrandecen el alma chilena..

Esta crónica literaria  bosqueja la inmensa admiración que sentimos por Nicanor Parra y rinde sentido homenaje a su estatura mundial de poeta.(JAF)

(*) Al igual que Gabriela Mistral, que le dieron el Premio Nacional después de haber obtenido el  Premio Nobel, a Nicanor Parra le dieron el Premio Iberoamericano Pablo Neruda después de haber recibido el Premio Cervantes. ¿Cabría preguntarse: ¿se lo habrían otorgado  , ese año, de no haber ganado el Cervantes?.Recordemos que los nerudianos no aman precisamente a Parra ni lo tienen en un altar.

TEXTO: Jorge Arturo Flores

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s