NO HAY VOLUNTAD PARA SOLUCIONAR PROBLEMA HÍDRICO

El titulo podrá sonar fuerte o extemporáneo, pero la realidad nos dice que, al menos en Chile, está faltando voluntad para colocarle el cascabel al gato en materia hídrica. Mientras todos contemplamos con horror cómo el desierto ya está cerca de Santiago y nos asombramos de fotos mostrando animales muertos por la sequía, nos encorajinamos al mismo tiempo al comprobar testimonios de saqueos de agua para el cultivo, por ejemplo, de paltas. He allí un robo a vista y paciencia de todos, sin que nadie le ponga atajo. Sí, estamos conscientes que hay una ley de aguas que permite que ésta sea privada, lo cual es una barbaridad, un desaguisado, una frescura que no tiene límites. Y es ahí donde viene a cuento el título: falta voluntad de los grandes poderes de esta nación para poner fin a este horror en el sentido de, una vez por todas, pensar en la mayoría y no en la minoría, que reconozcan que no son los únicos habitantes de Chile, que sientan el dolor de quienes no pueden vivir de sus cosechas y animales, aunque en verdad es una quimera pensar que los poderosos tienen sentimientos. Les importa un carajo la pesadumbre de la mayoría y su único Dios es el Dinero. Lo otro es colateral. ¿Qué diablos puede hacerse para que esos señorones devuelvan el agua al país? ¿Asamblea Constituyente? No, gracias, más de lo mismo. ¿Leyes? Difícil cuando políticos y poderes económicos están entremezclados, (para que vamos a decir coludidos, sonaría muy feo para los parlamentarios que juraron servir a su patria). Entonces, ¿qué se hace? El problema de la privatización tiene larga data y ha sido mantenido porque conviene a los intereses económicos, no al país. Derribarlo es echar abajo una superestructura de poder, como las Isapres, AFP, luz, Tags, salud, educación, periodismo, políticos, religiones, empresariados, etc. Es una verdad irredargüible y dudamos que alguien salga en defensa de estos prohombres que manipulan al país. Y, ojo, no es ser rogelio ni fascista, es una verdad del porte de un buque. Que algunos no lo sientan así o no les guste o el discurso lamentablemente se confunda, problema de ellos. El drama está a la vista: sequía, futuro racionamiento, saqueo del agua. Pongámonos las pilas y exijamos que se acabe esta situación increíble a todas luces. Tenemos derecho, a veces, a montar en cólera. Pero aquí hay una situación a todas luces inequívoca y que perjudica a un país. No se nos oculta, sin embargo, que la construcción de tranques para evitar que el agua se pierda es una solución atinada, siempre que no sirva a unos pocos, sino a todos. Pero de inmediato saldrán con el discurso del costo económico.

ARTURO FLORES PINOCHET escritor 2020