NO PERDAMOS DE VISTA EL HORIZONTE

Si bien es cierto que las manifestaciones pacíficas que convulsionaron algunos días al país se basan en protestas justas, lógicas, que nadie podría en su sano juicio rechazar, no es menos cierto que en este tipo de situaciones políticas hay que andar con sumo cuidado. No se nos oculta que hasta puede haber una organización detrás. Todo es posible  en materias ideológicas. Los movimientos espontáneos, sin líderes, llevados por un afán justiciero y que importa el bienestar de la población por sobre todo y ante todo, (ese es su horizonte), son fácil presa de los poderosos tentáculos de partidos políticos, periodismo, empresarios, intereses sociales y económicos, es decir, justamente los grandes perjudicados por esta efervescencia social. No pueden estar de acuerdo porque en ello se les van privilegios que ostentan y  riqueza que poseen. Sobre todo el poder, el omnímodo poder que buscan compulsivamente con el objeto de estar siempre arriba y, desde allí, mirar hacia abajo. No les gusta ser rebaño, sino pastores. Por consiguiente, apoyamos las justas demandas, (no perdamos de vista ese norte), porque son indiscutibles (dudamos que alguien los rechace), pero, por otra parte, deberemos pisar con reticencia porque estamos penetrando territorios prohibidos por quienes gozan de prerrogativas y son poderosos. A la larga y a la corta, estos movimientos terminarán desapareciendo o serán fagocitados por los grandes intereses políticos y económicos, instrumentalizándolos. Es como una Ley de la Vida. Ojalá no sea así.

ARTURO FLORES PINOCHET escritor 2019