HERNAN DIAZ ARRIETA (ALONE) OCHO CRONICAS PARA LEER A PROUST

 

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Por Jorge Arturo Flores

Como admirador incondicional de  Alone, seudónimo de  Hernán Díaz Arrieta (1891-1984), nuestra mirada  retorna siempre, una y otra vez, sobre sus libros. Se lee, releen y vuelven a leer. El paso del tiempo nunca ha sido impedimento para que nuevamente surja el gozo , la devoción por su trabajo, propio de quien lo ha hecho su favorito en las letras. No hemos perdido la capacidad de asombro frente a la belleza de su estilo, a sus brillantes conclusiones, a ese humor tan elegante, fino e irónico, a esa forma de hablarle al lector. Sus libros son permanente lecciones del buen escribir. Lo hemos analizado toda la vida y siempre encontramos nuevos hallazgos, que nos permiten disfrutar a plenitud  su lectura.

No obstante ello, hay un texto que nos ha costado digerir, aprehenderlo, gustarlo.

¿Cómo?, preguntará alguien, sabiendo que justamente el gran atractivo que ofrece Alone a sus lectores es la magia de su estilo, ese lenguaje que se desmenuza brillantemente en pedrerías, conteniendo un humor fino, no exento de ironía, además del innegable buen gusto artístico unido a un planteamiento estético siempre convincente y muy entretenido. ¿Cuál es el texto, entonces,  en que un lector ferviente, un tributario no consigue repetir la pasión, el  placer,  la felicidad de leerle?.

Son las 8 crónicas que Alone escribió en La Nación desde marzo a agosto del año 1928 y que Daniel Swinburn publicó en el año 2001 con el título  PARA LEER A PROUST: LA MIRADA DE ALONE.

Nunca habían sido descubiertas ni medidas ni transportadas al libro. Corrían el serio riesgo de perderse y su compilador  nos habla de las dificultades que tuvo para rescatarlas, puesto que el tiempo, el inevitable paso del tiempo, ya comenzaba a “hacer su agosto” en ellas.

Pues bien, adquirido el libro, visto su texto, mirado el prólogo y reflexionando con la mesa redonda  que propusieron algunos escritores en el diario El Mercurio,  en verdad nunca logramos conservar  la misma sensación exultante que obtuvimos  al enfrentar el resto de su obra.

¿Qué razones hubo para que no sintiéramos algo semejante?.

Hemos dado varias vueltas al asunto, hemos leído, releído y vuelto a leer, como dijimos, los ocho textos; hemos tratando de conservarlos en la memoria, hemos recorrido las páginas lento y rápido,  hemos dado todos los giros posibles a una lectura que no terminaba de seducirnos.

Porque en la práctica era el mismo Alone, sin duda, era su estilo, sus juicios mil veces repetidos sobre la grandeza del escritor galo, la reiteración de su infinito embeleso por el libro en comento, sí, era él…

Pero no, no era él.

Había algo en aire que no respondía a esos reflejos. Quedaba en la atmósfera una percepción que no acertábamos explicar. Complicado argumento, sin duda, tratándose de nuestro escritor favorito, reconocible entre miles de autores con la facilidad que sólo el devoto posee   al igual como   percibe  un trozo musical el artista que  ama a Verdi o Beethoven o Mozart o Lizt, etc.

Hasta que dimos con el núcleo, con la almendra, con la razón de aquello.

Era la ausencia de pasión,  carecía increíblemente de la ceguera propia del enamorado, no existe allí un friso visceral en su maderamen. En otras palabras, nos encontramos con un Alone desconocido escribiendo sobre su autor predilecto. Incluso cercano al academicismo universitario, buscando tal vez la  objetividad que siempre negó en materias artísticas. Estaba esquematizado. Muy serio, cejijunto, sin desmedirse, como pisando huevos, algo rígido, poco emocionado,  lejos, muy lejos por cierto, del arranque que le provocó, por ejemplo, los dos libros de George Painter, donde sacudió toda su admiración por el escritor galo. Acá falta toda la humanidad que sobra en sus escritos posteriores

Es lo que echamos de menos en estas crónicas increíbles.

Y ello ha permitido, a su vez, que este lector empedernido del quehacer literario de Alone, absolutamente incondicional, no pueda, hasta hoy, dejarse cautivar por el señorío de esas ocho crónicas rescatadas de la indiferencia. Inclusive hemos llegado a pensar que fue otro quien las escribió, descomedimiento que prometemos no repetir. ¿Será que nos inmovilizamos con el magnífico prólogo de su antología LAS MEJORES PAGINAS DE MARCEL PROUST o con las cuatro crónicas que le dedicó al Proust de G. Painter?.

Es posible.

Porque, por más que le hincamos el diente buscando la perla que producen sus escritos, ha sido impracticable alinearlas con las otras crónicas literarias que, a su lado, parecen más livianas, más fluidas, más humanas, más atrayentes.

Curioso fenómeno que el tiempo, ¡otra vez el tiempo!, deberá discernir.

Mientras tanto, empecinados, continuamos leyendo las crónicas de marras. ¡Quien sabe, en una de esas….!

 

Ver en esta misma página web PARA LEER A PROUST. Una Mirada de Alone.

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2 comentarios en “HERNAN DIAZ ARRIETA (ALONE) OCHO CRONICAS PARA LEER A PROUST

  1. Diez crónicas de Alone, por lo menos, contiene el volumen “Crónica literaria”, 1971, Ed. Andrés Bello, que yo adquirí hace años en la librería de la Facultad de Derecho de la U. de Chile. Magníficas, por cierto, y fáciles de hallar. Por otra parte, feliz descubrimiento el de este sitio, y excelente su material. Gracias.
    Carlos Iturra.-

    Le gusta a 1 persona

    1. ¿Estamos hablando del mismo libro?. Porque, según recuerdo, en el año 1971 Ed. Andrés Bello publicó Crónica Literaria, Literatura Francesa donde, claro está, figuran varias crónicas relativas a Proust y que se reeditó después como Crónica Literaria Francesa. Pero en el tema que inspira esta crónica se refiere a las 10 que publicó en La Nación y que Daniel Swinburn pudo recoger y salvar del olvido. Si mal no recuerdo, ninguna de éstas aparecen en el libro en comento. Ese ejemplar fue recopilado por Alfonso Calderón.
      En todo caso, es una duda únicamente.
      Agradezco los conceptos sobre esta página. El aplauso siempre es motivador para quienes estamos en el mundo de la cultura, en mi caso, en la literatura chilena.
      Gracias nuevamente.

      Me gusta

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