OMAR CACERES, poeta trágico

 

 

oscar caceres

 

Jorge Arturo Flores

Nacido en Cauquenes, región del Maule y muerto en circunstancias nunca aclaradas,( se le encontró en un canal, sin nada en los bolsillos, aparentemente asesinado) Omar Cáceres representa al vate que vivió escasamente (1904-1923), produjo un solo libro y fue motivo de estudios  tanto periodísticos como académicos interesantes, estos últimos, sin embargo, absolutamente incomprensibles por su estúpido prurito de  buscar una suerte de objetividad literaria que nunca existirá, tratándose de materias tan íntimas como lo es la poesía, como asimismo, estropeando cualquier intención de adentrarse en el conocimiento de bardo por su incomprensible, abigarrada y tediosa  jerigonza académica  (El Viaje al Interior de la Vanguardia, Mario Gómez, Revista Mapocho).

En vez de favorecerlo, le hace un pésimo negocio.

Aunque, a decir verdad (nobleza obliga), sus aparatosos argumentos (nos referimos al estudio de Mario Gómez) sirven un poco para entender el propósito poético de Cáceres. Claro está, después de atragantarse con sus “terminachos” y pasar raspando cada página, no precisamente exultando alegría.

Para algo que sirva.

Luis Omar Cáceres fue el típico exponente de una generación caracterizada por su amor a la noche, a los bares, al consumo de alcohol, a las tertulias, vagabundo de la vida, tocando el violín en bandas que desfilaban por bares y restaurantes como único sustento para sobrevivir, “viviendo en la luna”, desasido de  indumentaria formal, sin apego a la materia y aferrado a lo espiritual, en este caso, a lo literario. Soñadores impenitente a quienes les costaba despertar porque al hacerlo se enfrentaban a  la dura realidad.

Y para eso no fueron concebidos.

Está en la lista de los que la sociedad anatematizaba como poetas malditos.

Defensa del ídolo fue su único libro enviado a las prensa en 1934. Lo curioso de todo esto es que al leer el libro y comprobar las innúmeras erratas, Omar Cáceres montó en profunda cólera y  quemó casi toda la edición, salvándose únicamente los poquísimos que alcanzó a regalar a sus amigos. De los sobrevivientes de la pira libresca – en  su sentido literal –  en el año 1996 se publicó, al través del esfuerzo de Pedro Lastra, el libro de marras, el cual también tuvo publicaciones en otros países de América del Sur.

Espigando en los escasos comentos que se tejieron en torno a su obra, algunos apuntan a convertirlo en un poeta vanguardista, lo comparan con los poetas que, en aquella época, lideraban los ismos, hasta lo acercan a Vicente Huidobro. En general “desconstruyen” su poesía hablando de una desintegración del yo poético y las búsquedas lógicas de un espíritu que hurga en lo distinto, en lo diferente, en lo original, para caminar por sendas lejanas al camino trillado, postura noble, comprensible, absolutamente humana, pero como sabemos, inútil, puesto que ya todo ha sido creado y nadie es original en sus trabajos.

Queda, en todo caso, en la retina, humanamente hablando, la figura del poeta maulino inserto en la bohemia santiaguina, exiguo a la hora de publicar y muerto en circunstancias nada artísticas, lo cual también provocó una suerte de mito o leyenda en su torno.

En el año 2015 se publicó “Luis Omar Cáceres, El Ídolo Creacionista de María José Cabezas, Ediciones Lastarria, que debe ser lo mejor que se ha publicado en torno al poeta de marras.

Finalicemos esta breve glosa con la lectura de un poema, ciertamente admirable:

 

PALABRAS A UN ESPEJO

Hermano, yo jamás llegaré a comprenderte;

veo en ti un  profundo y extraño fatalismo,

que bien puede que fueras un ojo del Abismo,

o una lágrima muerta que llorara la Muerte.

 

 En mis manos te adueñas del mundo sin moverte,

con el mudo estupor de un hondo paroxismo;

e impasible me dices: “ conócete a ti mismo”,

como si alguna vez dejara de creerte! …

 

De hondo como el cielo, cuan dulce es tu sentido;

nadie deja de amarte, todo rostro afligido

derrama su amargura dentro tu fuente clara.

 

Dime, tú, que en constante desvelo permaneces:

¿se ha acercado hasta ti, cuando el cuerpo perece,

algún alma desnuda, a conocer su cara? 

 

 

2014

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