PARASITE

Hay una película surcoreana que acaba de recibir la máxima distinción en el cine: el Oscar. Lleva el nombre del título. La vimos. Buenísima. Merecido premio. La palabra “parasite” significa “parásito” y es derivada del griego: “para” significa “cerca” y “site” es “trigo”. O sea, cerca del trigo. Corresponde en verdad al nombre del funcionario que en la antigüedad o en tiempos remotos estaba a cargo de cuidar los silos de trigo que se repartía a la comunidad. Lo hizo bien al principio, era honorable, todos confiaban en él, pero, víctima de las omnipotentes circunstancias, derivó en el servicio personal, es decir, en vez de servir a sus congéneres comenzó a servirse él. Por ello, la traducción de “parásito” habla de alguien que no trabaja, que vive a costa de los demás y es un ser despreciable. En la actualidad, el ciudadano común tiene claro quiénes son los parásitos que viven a expensas de la mayoría. Habitan un edificio en el “borde costero” de Chile y es tan suculenta “la pega”, que la han extendido en el tiempo y, curiosamente, nadie ha reparado en su vacío accionar, porque, de haber sospechado siquiera que estos individuos no hacen nada, se sirven a sí mismos  y “viven a costillas del Estado”, hace tiempo que los habrían puesto en fila y serían enviados a las mazmorras. Como ello no ha ocurrido, significa que estos parásitos aun retienen la honorabilidad que el parasite de épocas pasadas mostraba a quienes confiaron en él. ¿Le suena conocida esta historia?

ARTURO FLORES PINOCHET escritor 2020