PARTICIPACIÓN DE BOLIVIA EN LA GDP

Por Jorge Arturo Flores
Cuando Bolivia declaró la guerra a Chile (1/3/79) en lo que posteriormente se llamó la Guerra del Pacifico (GDP), de inmediato recordó a Perú que tenían un tratado secreto contra nuestro país, por lo que “la ocasión la presentaban calva” para honrar el pacto. De esta manera, Perú y Bolivia se unieron y declararon la guerra (2×1). Perú, la verdad sea dicha, no tenía nada que hacer en esa conflagración, estaba lejos y sus intereses económicos aparecían relacionados especialmente con Inglaterra.
Es decir, ingresó a una guerra por compromiso.
Tanto Bolivia como Perú poseían un historial donde la cuestión política y los sucesivos gobiernos, crearon un ambiente no precisamente de paz. Estas circunstancias y sus resultados se vieron reflejadas, con posterioridad, en el desenlace.
Bolivia, a todo esto, el más perjudicado con la lidia, tuvo escasa participación en la beligerancia. Rápidamente perdió Antofagasta (casi un 90% de habitantes chilenos) y Calama. Combatió junto a los peruanos en Pampa Germania, Dolores y Tacna, donde también fueron derrotados y, con la cola entre las piernas, abandonaron el territorio peruano, refugiándose en las alturas, sin volver a la lucha.
O sea, dejó abandonado al socio.
Peru no alcanzó a recriminar a su partner, puesto que rápidamente perdió la región de Tarapacá y vio su capital hollada por las botas de los soldados chilenos. También éstos recorrieron gran parte de la Sierra incaica hasta que vencieron a los seguidores de Cáceres.
No les fue bien a los peruanos en esta aventura.
Veamos, entonces, cuál fue la participación de Bolivia en la GDP.
Muy menguada por cierto. Perdieron el puerto de Antofagasta, no por imperio del choque entre fuerzas armadas, sino porque estaban a miles de kilómetros de la costa, encumbrados en el altiplano y no tenían muchos compatriotas allí. Y, por supuesto, los pilló de sorpresa.
En verdad, hasta la guerra, no les importaba mucho Antofagasta.
El primer enfrentamiento contra fuerzas chilenas fue la batalla de Topáter o Calama (23/3/79). Ciento treinta soldados bolivianos se enfrentaron a 500 chilenos, lo cual, evidentemente, les provocó la derrota.
Fue el primer enfrentamiento armado de la GDP.
Luego viene el combate de caballerías. Se realizó en Agua Santa o Pampa Germania (6/11/79). Se enfrentaron dos destacamentos aliados: Húsares de Junín y Húsares de Bolivia. Setenta jinetes. Por el otro lado, 170 montadores chilenos. Estos últimos arrasaron con los aliados y le propinaron una contundente derrota.
El 19 de noviembre de 1879 nuevamente participa Bolivia junto a su aliado en la Batalla de Dolores o San Francisco. También es derrotada y regresa a refugiarse en las alturas de… Oruro.
Después de la paliza, corrían a guarecerse en las alturas.
Más tarde, un mes y medio aproximadamente, Bolivia desciende al desierto y envía tropas al rescate de Calama primero y luego Antofagasta. Tuvieron un escarceo camino a Chiu-Chiu, pero ambos se replegaron. Posteriormente deviene el enfrentamiento definitivo. Se ha denominado combate de Tambillo (6/12/79).Veinticuatro chilenos se enfrentan a 70 bolivianos. Éstos ganan el lance. Fue una emboscada. Aprisionan 11 enemigos, mueren 9 chilenos y queda un herido. Los tres restantes fueron a dar aviso. De ahí capturan San Pedro de Atacama y se preparan para recobrar Calama. Sin embargo, Hilarión Daza, Presidente boliviano, temiendo la supremacía del militar Narciso Campero, decide retirar sus tropas a… Oruro.
¡Otra vez Oruro!.
Tambillo es la única victoria boliviana en la GDP.
Pero asómbrese, hay otra que nadie sabía, ni siquiera los bolivianos, menos los peruanos y chilenos. No se encuentra en ningún texto. Sin embargo, en 2018 Evo Morales, el tristemente célebre presidente boliviano, abre la caja de Pandora y publicita orbi et urbi la gran victoria sobre Chile: batalla de Canchas Blancas, lugar ubicado al otro lado de la cordillera. Incluso, Morales asiste a una réplica del combate, dándole su aquiescencia. Va más allá, lee el número de combatiente: 500 bolivianos contra 1.400 chilenos. Vencen y matan a 330 enemigos. ¿El resto, esto es, 1.100 chilenos?. Según su versión, huyeron. (¿1.100 soldados chilenos huyendo de 500 bolivianos?). Como no hay mayores referencias, deberíamos pensar que desaparecieron en el aire o fueron abducidos por los extraterrestres?. Tampoco se conoce el nombre de los regimientos ni el de los fallecidos en los partes chilenos. Todo es narrado por unas memorias de un militar boliviano que permanecieron ocultas más de 100 años.
Debió ser un adelantado novelista de ciencia ficción.
Los historiadores peruanos, bolivianos y chilenos se miraron perplejos: nunca supieron de esa batalla ni hay documentos que la acrediten. ¿Pero, lo dijo el Presidente de Bolivia públicamente, recreó la confrontación, como es posible que se dude?
La perplejidad de los historiadores se transformó en sonrisas, las cuales se convirtieron en carcajadas en los ciudadanos chilenos.
Un mito increíble.
Es la única vez que Bolivia no tuvo necesidad de protegerse en…Oruro.
Mientras Bolivia miraba desde las alturas el lance, bien guarnecida, Perú cosecha una victoria pírrica en Tarapacá y luego pierde Arica, con lo cual la región de Tarapacá es absorbida por Chile.
Todo por un pacto secreto.
Pasa el tiempo. Bolivia se acuerda de la alianza. Baja nuevamente al llano. ¡Qué manía de bajar y subir la cordillera!. Es la última presencia boliviana: Batalla de Tacna (26/5/80). También llamada Campo de la Alianza o Alto la Alianza. Las fuerzas bolivianas fueron comandadas por Narciso Campero. Otra vez fueron derrotadas y esta vez huyeron definitivamente a los contrafuertes cordilleranos, (¿Oruro?), no apareciendo más, ni la punta de la nariz, en la guerra que ellos propiciaron.
Perú quedó solo hasta la derrota final.
Pueden faltar algunos datos o fechas o pudimos omitir involuntariamente algunos fastos, pero, en definitiva, los combates y batallas mostrados pertenecen a la participación de Bolivia en la famosa guerra del Pacifico. Una contienda que, pese a los años en que transcurrió, todavía resuena con fuerza en el país altiplánico, motivado esencialmente por el viejo resquemor y el manido discurso de la salida soberana al mar. O sea, pese a los tratados suscritos, los bolivianos pretenden que todo vuelva al principio, es decir, que Antofagasta vuelva a ser boliviana, no importando separar a Chile por el medio ni que exista un tratado.
Algo que jamás ocurrirá, por supuesto.
Bolivia no respetó el tratado secreto con Perú, escabulléndose antes, y, como es su costumbre, tampoco pretende hacerlo hoy con el compromiso de 1904.
Al parecer, nuestros vecinos altiplánicos barruntan que los tratados carecen de valor alguno.