PONER LA MESA, LEVANTAR LA MESA

Hay expresiones en la cotidianidad que mueven a la sonrisa, especialmente con algunas locuciones que usamos desde siempre y que, increíblemente, el paso del tiempo, con el advenimiento de la tecnología, no ha podido extinguir. Fíjese usted en algo tan simple como preparar la mesa para almorzar. En una familia de 4 o 5 personas, alguien “pone la mesa”, otros “levantan la mesa”, cocinan o lavan la vajilla. Ese ejemplo es el concerniente a una familia organizada. Estamos conscientes también que en muchas ocasiones nadie ayuda. Lo resaltante en todo esto es el ejercicio de “poner y levantar la mesa”.  A nuestra suegra de 90 años, para que esté ocupada, le pedimos que “ponga la mesa”. Nos mira y nada tonta dice, “no creo poder hacerlo. Es muy pesada”. Lo mismo responde cuando, en otra ocasión, solicitamos que “levante la mesa”. Nos mira burlonamente. Tiene “tallas” muy buenas, superiores incluso a las de su hija. Y no le falta razón. Si llevamos literalmente al plano lógico, ambas expresiones están mal, muy re mal, tremendamente mal. No coinciden con nada, se apartan de toda sensatez. ¡De donde proviene esto de “poner y levantar mesas”? Porque de alguna parte nació. Nada en este mundo tiene origen desconocido. Siempre se sabe la verdad (cómo no pus Lucho). Alguien, experto en estas materias, podría aclararnos. Por nuestra parte no tengo la más prostituta idea. Pero no nos quedemos en el comedor. Vayamos al baño de la casa. Después de utilizarlo, “tiramos la cadena”. Lo curioso es que los artefactos no tienen cadena. La tuvieron, claro que sí, pero en tiempos remotos. Ud. no nacía. Nosotros conocimos la cadena del baño (el estanque arriba y un largo enlace bajaba). Sin embargo, por osmosis, jóvenes y adultos aun repiten aquello “¿tiraste la cadena del baño”. Estas cosas nos traen recuerdos y ayudan a pasar mejor el momento de encierro. No perdemos, sin embargo, el norte, que es la maldita pandemia y los descalabros que ha provocado (no faltará en este país de criticones el wn que  critique el tema y sugiera hablar del coronavirus). Eso no. Pero no todo ha de ser angustia e inquietud. También le damos cuerda al espíritu para que se solace. ¿Les parece bien? Lo estoy mirando a los ojos ¿le parece bien?.

ARTURO FLORES PINOCHET escritor 2020