ROBERTO MEZA FUENTES (1899-1987)

PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN, SALVO QUE SE MENCIONE EL NOMBRE DEL AUTOR Y LA FUENTE.

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Por Jorge Arturo Flores

Roberto Meza Fuentes (1)  pertenece a una época muy singular de la historia chilena. Participó activamente en las acciones lideradas por la Federación de Estudiantes allá por los años 1915-1925, acontecimiento que marcó, en forma  indeleble, los otoñales días santiaguinos, remeciendo, sin duda, el ambiente citadino. Curiosamente, fueron muchos los poetas y escritores en ciernes que  participaron entusiastamente en la agitación estudiantil.

Eso por el flanco,  si se quiere,  ideológico.

Por el lado público,  Meza Fuentes es uno de los últimos exponentes de los poemas dedicados a las reinas de la primavera. Editó un libro con  poemas de ese tenor. Entonces celebrábanse unas esplendidas Fiestas de Primavera con mucha agitación y alegría organizadas por la FECH. La soberana escogida era cantada por un poeta. Y este, generalmente, fue Roberto Meza Fuentes que poseía un especial talento para el caso.

En materias propiamente literarias, Mesa Fuentes tiene una producción consistente. Varios libros dieron las prensas (2). Más de una docena.  Impera el ensayo (de Diaz Miron a Ruben Darío) que conoció una reedición en 1964, lo cual habla del valor de su trabajo. Hay otros destinados a las figura de  Chocano y Ruben Darío.

Temas como el amor, los niños y romances a los héroes de la patria es el  sustento de sus trabajos.

Pero donde permaneció por más tiempo vigente fue desde los años 30 hasta 52 como crítico literario en El Mercurio y las Ultimas Noticias. Un excelente enjuiciador de textos poéticos y que las historias citan.

He ahí cuatro puntos que hacen necesario rescatar  del abandono al poeta referido. Ciertamente no alcanzó las cimas de los famosos, pero, entre sus pares,  era ampliamente justipreciado.

Su poesía, sugerente para un período, no lo es tanto en la actualidad, lo cual es lógico,  y sus versos, difundidos en sus tiempos, hoy no parecen tan importantes.

Fue  poeta de una época.

Sus panegiristas, que no son pocos, se rinden frente al orfebre por cuanto redimen, además del indudable valor del poeta,  la independencia de su sello. Recuérdese que en esa época reinaba el caos artístico y las escuelas se sucedían unas tras otras al mismo tiempo que las tendencias surgían como hongos después de la lluvia. Meza Fuentes se mantuvo fiel a su idea poética y no transijo en ella. Nos recuerda, en esa hidalga actitud, a Jorge Hubner Bezanilla.

Es lo rescatable.

Alone dijo: “Prosista personal, recio, claro, artista, que purifca el idioma donde otros lo debilitan y pierden (en el periodismo cotidiano), y sigue el movimiento de la cultura contemporánea con sus ensayos críticos de El Mercurio. A veces refina con exceso la expresión; es un poeta lírico reducido al lenguaje común, pero siente cada vez más la necesidad de ser sencillo, claro, natural” (Panorama de la Literatura Chilena durante el Siglo XX,1946)

En suma, estamos frente a un bardo que en su época fue trascendente, tanto como entusiasta participante en las revueltas estudiantiles, como asimismo, en la producción de poemas dedicados a las reinas de las fiestas primaveras, sin descartar su aporte a la poesía al través de romances patrióticos y  poemas sobre la niñez y el amor. Pero también destacó por su trabajo literario, ya sea en poesía,  que acentuó su adhesión a un tipo de trabajo peculiar, sin abjurar frente a las embestidas de las modas, permaneciendo imperturbable al través del tiempo, ya como  crítico literario por varios años en el periodismo, aporte preciso para valorar el movimiento lírico chileno.

No trascendió como  sus colegas, que se encaramaron rápidamente en el pináculo de la fama y obtuvieron galardones, sino permaneció fiel a su mundo interior que no gustaba de la parafernalia ni el comidillo social, prefiriendo realizar lo que  más gustó y sabía hacer: escribir.

Hoy rescatamos su quehacer.

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(1) Rasgos biográficos: Periodista, crítico y poeta. Nació en Ancud. Estudió en el Colegio Seminario Conciliar de Ancud y en Liceo de Talca.  Estudios inconclusos de derecho y pedagogías en la Universidad de Chile. Colaboró como crítico literario desde 1920 hasta 1952 en los diarios Las Ultima Noticias, Los Tiempos y El Mercurio. Fundador de la Revista Juventud de la Federación de Estudiantes. Sufrió deportaciones a Isla de Pascua e isla de Mas Afuera durante los gobiernos de Ibáñez y Sanfuentes.  Perteneció a la Sociedad de Historia y Geografía. En 1953 fue Embajador en Ecuador. Miembro de la Academia Chilena de la Lengua (1977). Rector de un liceo y de un Instituto. Miembro de varias instituciones públicas.

(2)  Libros publicados: El Jardín Profanado (1916), Evocación de Millaray (192?), Mas Afuera (1928),  Sus Mejores Poemas (1930, selección de Daniel de la Vega), Palabras de Amor (1932), La Poesía de José Santos Chocano (1935), Rubén Darío, poeta clásico (1936), Árbol de Navidad (1940), Cinco Romances de la Patria (1940), Fiesta de la Primavera (1940), De Díaz Mirón a Rubén Darío (1940, 1964 reedición), Romancero de Bernardo O’Higgins (1954). Los trágicos días de Mas Afuera (Lom Ediciones)

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