RODEO, PESCA Y CAZA ¿DEPORTES?

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Jorge Arturo Flores

Se ha instalado en la conciencia de los chilenos la necesidad de regular y concluir el fomnto de los mal llamados deportes como la pesca, el rodeo y la caza. El ostensible maltrato animal, que sólo los ciegos no ven, ha sido suficiente para emprender acciones que la ciudadanía, por fin, comienza a ver claro.

Aunque, paradojalmente, todavía existen defensores de estas aberraciones.

El deporte, en una explicación muy básica, consiste en el desafío de contendores de similares características, voluntariamente, de acuerdo a reglas, en equiparidad de fuerzas y sin que el resultado considere ni el maltrato ni menos la muerte del contendiente.

Eso es básico y simple.

En el rodeo no hay, para comenzar, equiparidad de fuerzas: Cuatro contra uno, es decir, dos jinetes sobre dos caballos contra un vacuno. Ni siquiera dos humanos contra el animal ni menos un humano contra el novillo. Luego, el resultado es maltrato animal, lo cual no procede y, por si fuera poco, el animal no puede sostener una lucha equiparadamente porque lo aventajan en número.

Eso decididamente no es deporte.

Cuanto a la caza, que al igual que la pesca están pasando “piola” en estas discusiones, lo mismo: un ave sólo cuenta con sus alas para huir. El cazador ni siquiera lo hace con sus manos, sino emplea una escopeta. Disparidad de fuerzas. Sería igual que dos tenistas jugaran uno con la raqueta y el otro con una pistola. (El partido termina cuando el de la pistola mata a su contendor). Además, se utiliza el ardid para vencer, o sea, el engaño, como el camuflaje. Eso no es condición deportiva. Y el resultado: la muerte del contrincante.

Tampoco es deporte.

La pesca tiene la misma connotación que la caza: el pez sólo con su cuerpo a merced de la trampa del pescador, quien, al través de una cuerda transparente con un objeto que semeja una mosca o una red, buscar atraer sin mayor esfuerzo a la víctima. Artificio puro. El pescador no recurre a sus manos, sino utiliza un instrumento. El resultado es el mismo: la muerte del pez, lo cual nunca se contempla en la ética de los deportes.

En los tres casos citados no hay, por supuesto, la voluntad de animales, aves y peces de participar.

Por si no queda claro: hablamos desde la perspectiva del deporte. No se toca la invariable necesidad de matar para subsistir. Ese es otro cuento y acá no corresponde.

Es que no faltan los vivaces que recurren a ese argumento pueril….

¿Por qué, entonces, lo denominan deportes nacionales si no lo son?, ¿Cuáles serían las razones en que se fundan para pregonar esa calidad?. Nos encantaría escucharlas, pero que sean juicios atendibles, no disparos a la bandada, con respaldo suficiente, propias de un deporte, no ir por las ramas ni llenar con palabras vacías la eventual solidez de sus argumentos.

Ni menos hablar de tradiciones.

Si nos atenemos a lo explicado, basándonos únicamente en lo técnico, las tres actividades mostradas no tienen ningún viso de parecer un deporte. Ninguno. Al contrario, se asemeja a un acto de barbarie lisa y llanamente, que no tiene sentido ético ni deportivo y sólo provoca ese asolapado placer de matar sin cargo de conciencia o mostrar en público sus destrezas para el aplauso de los estultos que miran.

Por supuesto, sirve para hinchar aún más el ego que poseen.

No hay argumentación sólida para sostener y fundamentar tal inclinación a la simple barbarie.

¿O la hay?.

Dejo el beneficio de la duda.