¿SOMOS FELICES?

En la escasas tertulias entre amigos y amigas, escasas porque no somos muy sociables que digamos, (aunque algunos tengan otra idea), en esas conversaciones, decíamos, surge la pregunta: ¿somos realmente felices, lo hemos sido en la vida, qué diablos es la felicidad, es alcanzable o una quimera, podemos decir con convicción que lo somos? Buenas interrogantes. Aunque son las menos, hay, increíblemente, personas que dicen sentirse feliz con lo que tienen y han conseguido todo  en el camino. Consideran, en el caso de la mujer, al marido en este tema. A su vez, ciertos hombres, no muchos, les cuesta asumir que lo son, menos con la mujer a cuestas. Son más distantes. Es posible que eso se deba a la inmutabilidad que los varones llevamos a cabo cuando nos ponen en aprietos. Puede ser. Bien, aunque cuesta digerir, hay personas que se consideran felices. Excelente por ellos. Han logrado ascender en la escala y llegaron a la meta porque el fin de los seres humanos es conseguir la felicidad o algo de ella. Ahora, que cuesta, cuesta mucho, en especial cuando hablamos de la relación pareja. Ahí cuesta más. Por eso es que miramos extrañados a las parejas que dicen ser felices juntos. La verdad es que el escepticismo nos inunda y no le creemos mucho. Inclusive pensamos que falsean descaradamente y todo es para la exportación, porque puertas adentro tienen los mismo o peores momentos de cualquier pareja. Pero deberemos convenir que hay excepciones y existen personas felices.  No, no, no responderemos en el plano personal. El protagonista eres tú. En fin, le hacemos la pregunta al desprevenido lector: ¿es feliz en esta vida?, ¿consiguió lo que se propuso?, ¿está contento con lo obtenido? ¿O le faltó más, le fue como el ajo en la vida, todo estuvo mal desde el principio, solo chispazos de alegría y contentamiento? Hagan sus apuestas señores y señoras.

ARTURO FLORES PINOCHET escritor 2020