TEMAS COMPLICADOS: FEMINISMO, HOMOSEXUALIDAD, HETEROFOBIA

Aunque la cuestión ya no es tan sorprendente, el chileno en general está asimilando rápidamente los nuevos conceptos que acompañan su vida y que rompieron varios moldes. Dicen que de esta forma nos estamos colocando a nivel de las sociedades modernas. Si es así, muy bien. Sin embargo, aunque muchos aplauden las iniciativas o están de acuerdo con sus posiciones, aun así, la cosa no ha cuajado como quisieran los grupos en lucha. Las feministas, por ejemplo, si bien tuvieron apoyo al principio, han desvirtuado sus principios y hoy es una verdadera secta que lo ataca todo con una agresividad sorprendente. En una de sus manifestaciones originales, entre otras cosas,  están los desnudos y pechos al aire como medio de protesta, recordando las primeras manifestaciones de hace muchísimos años en Europa donde el sostén era enarbolado como muestra de opresión. Copia de aquello, nada nuevo bajo el sol. Esto provocó, (el desnudo, no el sostén), por un lado, el  beneplácito de los varones, que no miran el espectáculo con malos ojos y, por otro, las clásicas muestras de cartuchismo de ciertas personas, generalmente fanáticas religiosas, que frente al desnudo aúllan apopléticas. Se les olvida, en este último caso,  que el cuerpo fue credo por Dios y éste no hace cosas erradas.

Al parecer, no saben conjugar la imagen del Creador con las múltiples interpretaciones  de la Biblia.

La lucha por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres es de toda  lógica, nadie puede contradecirla, es  justa. Pero es un tema complicado cuando en su  pugna se acude con tanta facilidad a la intolerancia, a la discriminación, al fanatismo, a la falta de respeto. Si bien están en su derecho, el asunto se encrespa cuando se arrasa con todo, creando el caos, permitiendo la violencia, convirtiéndose en intolerantes, abjurado incluso de los hombres, lo cual es grave.

En lo tocante a lo que llaman “opciones sexuales”,  la homosexualidad femenina y masculina no le va en saga y convierte a los heterosexuales en sus enemigos a vencer, los tratan de homosexuales reprimidos y se han vuelto también intolerantes, discriminatorios, violentos, desequilibrados, sin un ápice de humanidad y con un desdén por los discrepadores realmente increíble. Ah, quien no está de acuerdo con sus “opciones” de inmediato aparece el término oprobioso de “homofóbico”. Olvidan que ellos, a su vez, se transforman en “heterofóbicos” y dan pábulo para suponer que son “héteros reprimidos”. La libertad de expresión para enjuiciar feministas, homosexuales o la “opción” es letra muerta, no existe o, mejor dicho, no las aceptan ni sirven. En ese sentido se parecen a las sectas religiosas, dueñas exclusivas de la Verdad, excluyendo, mejor dicho, atacando con saña,  a los que no son confesos, tildándolos de infieles o apóstatas o enemigos de Dios. Discriminación absoluta. Intolerancia inaceptable. Que no las tuvieron todas consigo durante mucho tiempo, aceptado, pero ello no justifica el desahogo extemporáneo, y, en vez de captar prosélitos, los alejan enojados.

No se nos oculta que  estas actuaciones tienen un fin en sí mismas y que la mayoría no capta.

Es posible. Siempre hay explicaciones para un hecho.

El problema surge cuando el ambiente se hastía de esas actitudes que no respetan su espacio, aherrojan su libertad de expresión, (porque no les permiten discrepar), y promueven un teatro de excesos que no se condice con una mínima actitud civilizada, irrespetando a la comunidad. Aunque, en verdad, el tema del respeto hoy día está bastante cuestionado: el salvajismo propio de un sistema económico que hace predominar el ascenso a toda costa, mata cualquier estorbo que lo impida. Y el respeto es uno de ellos. En suma, en síntesis, en resumidas cuentas: todas las movilizaciones para salvaguardar derechos son aceptadas, nadie podría, en su sano juicio,  rechazarlas. Lo que sí provoca repudio son las formas, en especial, cuando provocan daño, realzan la intolerancia y discriminación; se creen dueños de la absoluta verdad, como los fanáticos políticos y religiosos, y se convierten, a su vez, en lo mismo que ellos critican acerbamente. Eso no lo acepta nadie, salvo los enanos mentales.

ARTURO FLORES PINOCHET escritor 2020