VACÍO EXISTENCIAL

¿Le ha ocurrido a veces comprobar que, en las charlas, los temas profundos, “o que dejan algo”, no son muy comunes, “no  le dan pelota” y se pasa rápidamente a lo banal,  a lo hueco, a lo superficial, al chisme, a lo frívolo, en suma, a la nada misma, porque resulta más entretenido? ¿Sí?, no podía ser de otra manera,  se nota usted distinto, por eso deja escapar, por ahí,  sus alfilerazos irónicos. Todo esto, mi amigo, deviene en que la mayoría, no todos, de los seres humanos, llegado el momento de confrontar ideas, simplemente no las tienen y hacen alarde de una ignorancia supina en tono superlativo. Lo más grave es que tampoco les interesa. Sus gustos van por otro lado, en especial por el mundo tecnológico que hoy impera o por “el pelambre”. Nadie desea pensar mucho, les molesta darse ese trabajo y se refugian en la facilidad, o mejor dicho, en la esclavitud que le otorga los celulares y su amplia gama de aplicaciones. Cuestión de pulsar la pantalla. Allí está todo.  Es lo que más abunda. Paradojalmente, la última generación  tecnológica ha provocado un desarrollo inédito, pero también un oscurantismo cultural y ha inoculado en el ser humano un pozo  que solo se llena comprando compulsivamente, viendo basura televisiva y utilizando el celular para todas sus acciones, además del “carrete” desenfrenado para matar el tiempo, porque el tiempo los está devorando con rapidez.  Ya no hay en su mente, como antes, una predilección por ciertas formas culturales, ya no leen como antaño, ni les interesa hacerlo, no miran la prensa, salvo los noticieros de la  TV absolutamente manipulados, donde abunda lo negativo antes que lo positivo. Pocas cosas le impresionan, caminan deprimidos por la tierra y solo pretenden ganar dinero fácilmente para darse el lujo de tener una vida superior. Si ganan, obtienen mucha riqueza, pero si  abrimos su cerebro veremos que, además de  cierta habilidad comercial y técnica, no registran nada más y todo es  huecura absoluta, una oscuridad que deviene en el famoso vacío existencial. Habrá excepciones, siempre las hay, pero en general, reiteramos,  lo que se observa alrededor es una vaciedad del pensar que no se compadece con el perfeccionamiento tecnológico. Mucho adelanto electrónico y cero avance intelectual. ¿Será posible que el futuro no requiera de la  cultura para su progreso y solo se permita lo técnico? Podría ser un obstáculo, un freno, una piedra en el zapato. Es lo que siempre hemos pensado. Lamentablemente.

ARTURO FLORES PINOCHET escritor, 2019