“ZAMPARSE” EL TRAGO


Los filmes, generalmente, son espejos de las costumbres de un pueblo. Por anga o por manga traslucen esas experiencias y las dejan expuestas. Se puede sonsacar mucho de las creaciones fílmicas y da para más de un artículo. Siempre recordamos las películas de cowboys de antaño y algunas que se han recreado en la actualidad. Nos llamaba la atención que, después de una polvorienta cabalgata, los vaqueros llegaban a los famosos “saloon” sin polvo en la indumentaria e iban rápido a la barra, pidiendo un whisky ¡Un whisky para remojar el gaznate y ahuyentar la sed! Nunca agua, que parece más obvio, no señor, whisky. Raro, pero al parecer en aquellos benditos tiempos del Lejano Oeste era así. Y a veces no era uno solo a trasegar, sino varios más, dependiendo el grado de sed. (nos cuesta aceptar que el licor apaga la sed).Después, venía la clásica vuelta para mirar a los parroquianos jugando naipes y las bellas mujeres que pululan entre mesas…Pues bien, esa costumbre de tragar de un golpe el licor quedó, (no sabemos si hoy aún existe), en los filmes actuales. Contemple en cualquier filme a los protagonistas en el mesón, generalmente serios, solos, meditabundos, con pequeñas copas en la mesa y la clásica servilletita para posarlas. De un golpe despachan el primer trago. “Al seco”. ¿Disfrutan el trago, lo paladean, les queda el grato sabor? Parece que no. Creemos que es mejor aguantarlo en la boca, saborearlo y después, poco a poco, tragarlo. No se nos imagina embuchar el licor de una vez y quedar tan orondos. “Curaos” sí. Por lo demás, cuando hay una conversación de por medio, ya sea en el bar o en casa, la cuestión tiene doble atractivo y no viene al caso zamparse de un viaje el bebestible, más si es whisky. Quedan ebrios “al tiro” y hablando puras huevadas. Pero en estos bares, reiteramos, especialmente norteamericanos, los compadres empinan el codo y hacen desaparecer en milésimas su contenido. Como a veces hay penas en el corazón, piden más. Y vuelta a levantar la mano, echar atrás la cabeza y desaparecer el breve trago. ¿Será el camino más rápido para embriagarse y, con eso, ser felices u olvidar el amor que lo acaba de “patear”?? Es muy posible, pero la mayoría, cuando bebe whisky, cerveza o vino es para disfrutarlo, sirve como compañía, es grato realizarlo y nadie se pega el “pencazo” como drogadicto. Ahora, que los hay, los hay, Garay, pero no es lo común. ¿Se había fijado en ese detalle de las películas? No me venga con “la vaina” que hace exactamente lo mismo….Plop.
ARTURO FLORES PINOCHET escritor 2020